lunes, 29 de abril de 2013

Los nuevos aires que respira el periodismo

La labor periodística en estos tiempos ha sufrido cambios desde que la Internet apareció como una fuente de información libre. Las nuevas exigencias para el periodista trascienden ya las fronteras de una sala de redacción, sea dentro de un diario o medio digital, y erigen a éste como el principal responsable de encaminar esta profesión hacia un futuro aún incierto.

La contribución de un periodista para con la sociedad está cambiando. Transmitir meramente una noticia ya no puede ser considerado un aporte del periodismo en la construcción de un estado democrático. Ahora esta labor de difusor la cumple cualquier usuario con un smartphone conectado a las redes sociales. Cumplir con "solo informar" -entendiéndose en su criterio más básico- ya no es una opción en esta era.



Seguramente, muchas preguntas surgen con estas afirmaciones ¿Qué debe hacer el periodista de hoy? ¿Cómo informar en esta época digital? ¿Está demás el trabajo de un periodista actualmente? Las respuestas no están claras, pero sí hay ideas de lo que debe hacer un profesional en la actualidad.

El libro Periodismo postindustrial: adaptación al presente es un intento por demostrar cuáles son las habilidades que debe desarrollar un periodista en esta era de nuevos medios. Si bien en este paper no se aclara hacia dónde se dirige este oficio, sí queda claro qué deben hacer los reporteros de cara a las demandas que estos nuevos aires imponen.

UN PERIODISMO POSTINDUSTRIAL

La credibilidad es y será la mayor virtud de un periodista. Es precisamente esta virtud la que lo distingue de otros, sobre todo en la red, donde su palabra sobresale por sobre todo el ruido informativo en el que uno se puede confundir. Lograr que un usuario deposite su confianza no sólo se da a causa de ser preciso en los datos, sino también a partir de la exhibición de los mismos.

Una de las habilidades que ahora debe desarrollar un periodista es la narración. Usar los elementos disponibles en la web (como herramientas digitales) para acercar al lector un contenido más rico, pero además generar contexto y brindar fuentes de información que complementen una noticia.

El fin de la industria del periodismo -que se sustenta en la pérdida de protagonismo de los medios tradicionales como únicos espacios de información- ahora motiva que los periodistas tengan un sello propio. Si antes un diario hacía a un periodista, en este postindustrialismo, el periodista hace al periódico día a día al tener un nombre propio en el mundo virtual.

Sin duda la presencia que han ido ganando los corresponsales de agencias de noticias en Twitter ha permitido que estas organizaciones consigan un mayor prestigio. Los papeles se revirtieron en este caso, pero si uno se da cuenta la labor periodística sólo se reivindica. 

Sería absurdo que un periodista intente adaptarse a estos tiempos si no cuenta con la motivación de emprender un nuevo rumbo. El periodismo ha sido, desde sus inicios, una profesión que evoluciona de la mano con la tecnología. Existirán 'dinosaurios' que no intentarán llevar el oficio a otro nivel, sobre todo los que critican y prefieren ignorar las mutaciones que sufre esta profesión.

De acuerdo a lo recogido del texto, la especialización de un periodista es fundamental y determinante en la actualidad. Para formar a una sociedad como la de ahora, sumergida en lo virtual, un periodista necesita entender sobre estadística y presentación de datos en formato web. La interactividad con los internautas están supeditas a la presentación de una nota que explote los elementos digitales (desde el hipervínculo hasta las presentaciones en plataformas temáticas).

Las notas ahora necesitan de un análisis periodístico, pero sin ser interpretativo. Su elaboración, así como las conclusiones que se recoja en este proceso, deben ser transparentes para no caer en una parcialidad intencionada. La calidad de un texto deberá primar por sobre la necesidad de publicar una noticia antes que la competencia. 

Si bien estos cambios afectan directamente a los periodistas ¿Cómo influyen en las organizaciones de noticias?


MEDIOS BUSCANDO SOBREVIVIR

Una práctica que ya vienen realizando medios alrededor de mundo es la de aplicar el modelo de suscripción en sus webs. Así, existen ejemplos como The Boston Globe en Estados Unidos, The Times en Reino Unido, entre muchos otros, que han puesto un precio a sus muros de noticias.

Fuente thepaperboy.tv

La financiación del periodismo es un problema aún sin resolver, al punto que es imposible asegurar que el paywall es la solución viable para generar ingresos de manera permanente. Lo que se puede observar es que existen menos periodistas trabajando en redacciones. Esto lleva a pensar que los medios tradicionales producirán, en adelante, noticias con menos empleados.

Un futuro para los medios es que necesitarán financiación de cualquier parte. Fundaciones, organizaciones y hasta de la misma publicidad. Pero algo que no se debe olvidar es que, finalmente, su supervivencia se vale de la generación de noticias. Lo que se ve ahora con mayor profundidad es que las agencias de noticias sufren una crisis económica, que si bien afecta al oficio de informar, paradójicamente, el periodismo vive su mejor momento al contar con los nuevos insumos que proporcionan las herramientas digitales.

Ahora, la labor del periodismo no sólo está en preocuparse por brindar contenidos de interés a las personas, sino también a exigir a las instituciones de gobierno a adaptarse a estas novedosas formas de informar. Uno no puede olvidar que el trabajo de esta profesión es la de supervisar las prácticas y actividades que efectúan las autoridades de una sociedad. De esta manera, si existen nuevos espacios de comunicación, los periodistas y los ciudadanos están en todo el derecho de demandar  la presencia del Estado en los mismos.

Se preveía que con este nuevo ecosistema las cosas cambiarían para todos. Probablemente, como muchos dicen, esta sea la era del periodismo. De ser así, aún es desconocido hasta para sus intérpretes qué sucederá con su ejercicio. La adaptación a este postindustrialismo es un proceso, uno que ya se vive y que promete quedarse para no irse más.

lunes, 22 de abril de 2013

Análisis revista Anfibia



La revista Anfibia es un medio digital que, como su web indica, "posibilita que un cronista con recorrido en un territorio, en determinados sujetos o conflictos sociales y culturales, dialogue con un académico que le abre nuevas preguntas". 

Creada por la Universidad Nacional de San Martín, y con el apoyo de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, esta web se preocupa por el buen trato de las historias que exhibe. Pero veamos los puntos altos y bajos.

10 cosas buenas

1. Mantiene activa sus cuentas de Facebook y Twitter

2. Cita fuentes (Fotos y textos)

3. Aportes fotográficos sobre un hecho noticioso

4. Cada crónica tiene notas relacionadas

5. Redacción y narración de las crónicas

7. Presenta perfil de los autores

8. Crónicas relacionadas con la coyuntura

9. La publicidad no estorba la lectura de las notas

10. Diseño atractivo de la página 

10 cosas malas

1. Presentación de las notas en la portada

2. Las secciones no cuentan con notas diarias

3. Portal desactualizado

4. No actualiza redes como Pinterest y Youtube

5. Pocos seguidores en las redes

6. Presentación desordenada de las notas en cada sección

7. Secciones sin contenido actualizado

8. Escasa hipertextualidad

9. Crónicas fuera de la realidad

10. Nube de temas desordenado

miércoles, 17 de abril de 2013

Cuando el periodismo pierde la brújula

Cuando el periodismo se ve supeditado a los intereses del poder, su práctica y su existencia en sí pierden valor y se convierte en un oficio similar al de un mensajero. Luego de esto no hay marcha atrás, no hay nada que enmendar y sólo se puede recurrir a cuestionar los principios de una profesión que se debe a la sociedad.

La serie House of Cards es más que un intento de acercamiento a la realidad, es la realidad misma. El común roce que existe entre las altas esferas del poder político y el periodismo es expuesta de manera explícita, haciendo desaparecer la delgada línea que separa a ambas partes, hasta que una de éstas cede.

Zoe Barnes (Foto Facebook House of cards)

Zoe Barnes es una avezada periodista que escribe para la sección sociedad del diario The Washington Herald, pero además una profesional que cree en el poder de los nuevos medios y la inmediatez con la que se trabaja. Al ser despreciado su trabajo en el mismo periódico, en donde su jefe no reconoce a la web un espacio donde se practique un "periodismo serio", la reportera decide atraer la atención de sus colegas al acceder a información difícil de conseguir dentro del gobierno de un presidente recién electo.

La decisión de Barnes de sobrepasar los límites de una relación interesada con el congresista Frank Underwood desencadena una serie de sucesos que la práctica del buen periodismo hubiera advertido desde un principio. Manipulada a diestra y siniestra por el diputado, quien le confiesa decisiones internas del gobierno a cambio de sexo, Zoe Barnes ejemplifica el tropiezo de un periodista cuando ve que es sencillo alcanzar información que otros no.

Si bien logra distanciarse de sus encuentros con Underwood, llegando incluso a renunciar al Herald e iniciar labores en la web Sungline, la tardía reacción de Barnes para corregir sus acciones y descubrir las reales aspiraciones del legislador demócrata la exponen como una periodista sin una brújula definida.

Frank Underwood (Foto Facebook House of Cards)

Frank Underwood, quien al inicio de la serie ve frustrada su oportunidad de ser declarado Secretario de Estado, representa al más descarnado agente político que por obtener más poder es capaz de quitar de su camino hasta su más próximo obstáculo. Pero sin sumirse a los pies de otro, así éste esté por encima de sus estándares de funcionario público, ni si quiera del presidente.

La manipulación, pero sobretodo, la incansable demostración de poder en toda la serie, definen a dos estilos de vida que cualquier intérprete puede llevar a caminos y fines inimaginados, pero siempre planificados.


miércoles, 27 de marzo de 2013

Propuesta de diario

Público objetivo:

- Público: Joven "emprendedor", universitario, entre 18 y 25 años.

- Localización: Los Olivos, San Martín de Porres, San Juan de Lurigancho.

- Perfil: 
  • Estudiante con recursos económicos
  • En búsqueda de sociabilizar 
  • Utiliza smartphone, iPad
  • Nativo digital 
Características del diario:

- Nombre del medio: La diaria

- Oportunidad: Poca competencia

- Fortaleza: 
  • Calidad en la redacción y presentación de la noticia.
  • Temas propios

- Debilidad: 
  • Recursos tecnológicos
  • Publicidad
-Amenazas: Revistas, diarios universitarios

¿Cómo debería ser el diario?

Ser un periódico de formato tabloide, de lectura rápida y atractivo para los lectores. Con novedades sobre el mundo digital (aplicaciones para celulares, tendencias tecnológicas, temas comentados en las redes sociales), uso de lenguaje 2.0 y preocupado en la calidad de contenidos.

Contenido del diario:

- Páginas: 22 páginas (máximo 24)

- Secciones: 
  • Actualidad (Noticias locales)
  • Cómo emprender tu propia empresa
  • Tecnología
  • Deportes
  • Actividades culturales en la semana (exposiciones, conciertos, talleres, etc)
  • Entrevistas

Fotos/infografías: Prioridad en la cultura visual. Uso de fotos e infografías en cada edición.

- Editorial/Columnas de opinión: Columnas de opinión esporádicas para explicar fenómenos sociales o hechos trascendentes en el Perú y el Mundo.



lunes, 25 de marzo de 2013

De lo tradicional a lo digital: un proceso en proceso

En diciembre de 2012, el mundo recibió una impactante noticia que puso a temblar, aún más, el piso de subsistencia de los medios impresos: la octogenaria revista Newsweek anunciaba el cierre de su edición en papel para volcarse de lleno a su versión digital. ¿El motivo? El bajo nivel de lectores y la caída de ingresos por publicidad. Una razón suficiente para revivir los temores que rondan en las redacciones acerca de una inevitable desaparición del papel.

"Última Edición Impresa". Así presentó la revista norteamericana su última portada en la versión física. 

Pero un hecho así no debería perjudicar al periodismo. Históricamente esta profesión ha mutado y se ha perfeccionado de la mano con el avance tecnológico. A pesar de ello, el espacio virtual se ha mostrado como un corcel indomable para los medios, que en su erróneo intento de dominarlo, al imponer sus tradicionales formatos para informar, vienen perdiendo una batalla sin precedentes. Hace rato éstos dejaron de ser las únicas fuentes de información confiables para los usuarios.

En una exhibición de cómo mejorar el flujo de información, aprovechando las herramientas digitales en su más básico uso, Webperiodismo en un ecosistema líquido compila la visión y recomendaciones de especialistas abocados al trabajo en Web 2.0. Precisamente, este ebook apunta a advertir a los editores de medios la atención que merece tener este espacio. Nuevo, temido, revolucionario.

Como bien explica Alejandro Rost (@alerost), doctor en periodismo y comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, los medios aún desconocen de herramientas multimedia para enriquecer un texto noticioso. Es así que el típico formato que un usuario suele encontrar al ingresar a una nota es el de foto-texto (y video). Los impresos se encuentran todavía en una etapa de transición al entorno digital, pero puede decirse que fueron los primeros en preocuparse por ingresar. La radio, y más aún, la televisión, lo hicieron de forma tardía. 


Sin hipertextualidad. Medios como RPP no usan links para vincular noticias relacionadas, práctica que especialistas consideran como propio de un medio anticuado.

El intercambio de información en tiempo real es vital para que una website se mantenga activa. El uso del hipervínculo es fundamental para adaptarse a las nuevas capacidades expresivas que demanda el mundo virtual, como señala Matías Manna (@matiasmanna), especialista en comunicación digital, lo que permite a un medio tener comunicación más interactiva con los usuarios.

En Perú algunas webs de medios tradicionales se han desentendido de esta última idea. Dominios como larepublica.pe, rpp.com.pe y diariocorreo.pe, carecen del lenguaje Web 2.0, limitándose a colocar textos y fotos -más un video- tal como lo hacen en sus versiones impresas.

Finalmente, ante este tipo de desatenciones, es el periodismo el que sale más perjudicado. Si bien se tiene la idea de un paso del periodismo tradicional al digital, la práctica no ha variado mucho. El uso de herramientas digitales es mínima y la explotación de nuevas maneras de presentar una información es casi nula.

Existen medios como La Nación de Argentina, que siendo un diario impreso, ha optado por reconocer el poder que le ofrece la web, al punto de aplicar los instrumentos para su práctica en periodismo de datos en su blog Nación Data.

A causa de que los mismo medios no terminan por explorar los recursos que ese espacio gratuito llamado Internet ofrece, por no decir regala, el Webperiodismo no termina de despegar.

lunes, 23 de julio de 2012

Un nuevo género musical entre nosotros: la balada andina

Por Natalia León Salazar.
Estudiante de periodismo
UARM
  Public Ar

viernes, 16 de marzo de 2012

Porque todos conocemos a un Paco Yunque


El primer reportaje que escribí en mi vida fue para el curso Técnicas en Periodismo que llevaba en la universidad en 2011, que dictaba el profesor, periodista y amigo Mario Munive.

El bullying en los colegios de Lima fue el tópico que el apasionado Mario nos recomendó a mí y a Lucero que tratemos en ese último trabajo del ciclo -que reemplazaba a un típico examen final-, después de haber realizado crónicas, entrevistas y notas informativas.

Yo nunca había experimentado esa sensación de rechazo, ese hostigamiento, de parte de mis compañeros cuando me sentaba en las carpetas de mi salón. Pero Paco, sí, y a pesar de ser un personaje que el poeta César Vallejo había inventado, no nació de la nada.


A puño y letra -a modo de protesta, tal vez, y no sólo como anécdota- Vallejo creó la historia de Paco Yunque teniendo como insumo el bullying que la Lima de los años 30 y 40 sufría en las escuelas ubicadas en la capital, y que hasta esta fecha impera en las mismas, pero que se ha extendido por el país.

A continuación el reportaje, sin antes decir: ¡Feliz 120 años de César Vallejo!

Bullying

domingo, 23 de octubre de 2011

Patricia del Río: “El periodismo es un trabajo absolutamente apasionante y absolutamente absorbente”


Antes de ir a comprar adornos navideños a Mesa Redonda con su hijo Adriano de 3 años, Patricia del Río se dio un tiempo para hablar con un estudiante de periodismo sobre su realidad laboral, su pasado en Radio Programas del Perú (RPP), su movimiento en Twitter, y de su trabajo en televisión, y no hablo del de leer un telepromter como lo hace todas las noches, de lunes a viernes, por canal 9, sino del programa que tendrá en señal de cable en los próximos meses. Lingüista y también profesora, respondió a mis inquietudes.


¿Tan apasionante es el periodismo que personas de otras profesiones se involucran en él? Álvarez Rodrich, Rosa María Palacios, Raúl Tola...

Es una muy buena pregunta. Sí, y supongo que para mí que he estudiado lingüística es más apasionante aún porque la lingüística es la base de las comunicaciones, el lenguaje es la herramienta número uno del ser humano para enfrentarse al mundo. Y creo que el periodismo es la puesta en práctica de eso mismo de manera profesional. Es un trabajo absolutamente apasionante y absolutamente absorbente.

Pero en tu caso ¿Por qué decidiste sumergirte en el periodismo?

Estudiar comunicaciones siempre fue una opción, pero en mi época la Universidad Católica no tenía esa carrera, y a la Universidad de Lima yo no iba a entrar porque era como un cliché que las chicas ingresaran a estudiar comunicaciones ahí, esa facultad parecía más una pasarela de modas. Creo que yo no lo decidí. Yo me encontré con el periodismo, me vi haciéndolo y me gustó.

Y parece que es lo tuyo. Escribes en Perú21, estuviste en RPP, ahora estás en ATV…

Pero también podrías decir lo mismo de la lingüística, que también era lo mío porque me iba bien. Y en general las cosas que he hecho en mi vida las hice con mucho entusiasmo. Creo que debemos saber sobre las cosas en las que tenemos talento. Jamás en mi vida se me hubiera ocurrido estudiar ingeniería, soy una bestia en matemáticas ¡Hubiera sido la peor ingeniera del mundo! Cada uno tiene que ser consciente de su campo de interés. Pero más allá de eso, encuentres o no el trabajo de tu vida, tienes que ponerle ganas.

Entonces, estar en Somos (la revista fue su primer centro de trabajo en el periodismo) fue un reto…

Yo todo lo tomé con vocación de aprendizaje, con la misma seriedad en la nota que me tocara. Estando en RPP recordé la variedad de temas que toqué en Somos y que me sirvieron mucho, porque en la radio, que es este espacio impredecible donde tratas temas en los que no te has preparado, me di cuenta de la cantidad de cosas raras que sabía por haber hecho periodismo de revista (risas). Creo que tenía condiciones para ser periodista porque era lingüista, y porque tenía condiciones para realizar una carrera de letras.

¿Por qué decidiste tu salida de RPP después de 5 años de estar laborando en ese medio?

Soy una persona que cree que si uno no se mueve no cambia. Los cambios pueden ser positivos, y a veces no, pero son necesarios. Yo cada cinco años cambio de trabajo, y siempre es por la misma razón, nunca me he ido peleada de ningún lado. Siempre ha habido alguien que me ha ofrecido una oportunidad que para mí representa un reto, RPP ya no me retaba, y la televisión era un pendiente.

Pero anteriormente ya te habían propuesto trabajar en televisión

Sí, pero en ese momento estaba en pleno proceso de aprendizaje en RPP, aún no había cubierto ninguna campaña presidencial ni electoral. Recuerdo que ni bien entré a la radio, a los cuatro meses, me llegaron ofertas para hacer televisión, algunas insólitas como dirigir programas de entretenimiento y espectáculos ¡cojudeces! También me ofrecieron trabajar en noticieros, como lo estoy haciendo ahora. Pero yo en RPP entrevistaba, en una semana, a más personas que alguien que trabaja en televisión podría hacer, probablemente en un año o en toda su vida. Y eso era un privilegio que no me lo iba a perder.

Tu estancia en RPP coincide también con el ingreso y salida de Milagros Leiva. Justo dos referentes de la radio se van…

Sí (risas), creo que la coincidencia se da por un tema generacional. Para sentarte en la silla de RPP tienes que tener determinado aplomo y recorrido, determinada edad, y Milagros y yo habíamos demostrado solvencia al hacer nuestras entrevistas. Curiosamente el puesto que yo ocupé en Ampliación de noticias, que fue mi puerta de entrada a la radio, lo iba a tomar Milagros, ella era la primera opción. Pero no quería desvincularse de El Comercio. Fue una casualidad absoluta que nos hayamos ido al mismo tiempo, pero salimos por razones muy distintas.

Tener una columna de opinión te trae conflictos ¿Qué pasó con el que tuviste con Rocío Silva?

Creo que el tema de ‘Mocha’ García Naranjo ha sacado mucha roncha. Esa semana me peleé con medio Facebook. Los peruanos en general no sabemos discrepar sin picarnos, ese es el primero punto. Las personas tienden a juzgarte cuando tus ideas no les gustan. Lo sucedido con Rocío…creo que a veces uno se ofusca más de la cuenta. A veces uno dice una cosa y el otro se ofende y contesta otra peor…Es parte de la chamba.

Para determinados casos, personas que pueden seguir una misma línea de opinión se desentienden. Tú y Rocío dicen ser ‘caviares’, pero discreparon frente al caso García Naranjo.

Yo hubiera opinado igual sobre otro ministro de cualquier otro gobierno, y ahí está mi coherencia frente a mi postura ideológica, política o como quieras llamarla. Yo no voy a amoldar mi opinión al gobierno de turno por más que éste, en términos teóricos, me guste más que los anteriores. Me da risa porque la gente me exige objetividad cuando escribo mi columna, me dicen que me creo dueña de la verdad, pero de lo único que soy dueña es de mi opinión.

Y a propósito de la gente ¿Cómo es tu tráfico en Twitter?

Twitter es como el juego ‘callejón oscuro’, entras y todo el mundo te pega (risas). Facebook es una fiesta a la que vas invitado con tarjeta, porque sabes quiénes van a estar; Twitter es como una discoteca, se te acerca quien sea. A raíz del artículo que escribí sobre el acoso sexual contesto menos a los usuarios. Fue cuando recibí esta especie de bullying. Me deprimió mucho que el ‘apanado’ venga por un tema de género, porque en el Perú estamos demasiado lejos de donde deberíamos estar en tópicos como ese.

Felizmente, cuando eso sucede, tienes a un hombrecito aquí que te distrae para bien.

Y no sólo me distrae para bien, mi hijo me obliga darle a las cosas su verdadera dimensión. Ese sábado, por ejemplo, que publiqué el artículo sobre el acoso sexual, me cargué de esa onda tan negativa de la gente por Twitter que, Adriano, al verme mal, cogió mi celular y le tiró un vaso con chicha. Fue su manera de decir ¡Basta! Y desde entonces dije que nunca más dejaría que vuelva a pasar eso porque tengo un hijo que criar, que se merece a una mamá tranquila y en buen estado de ánimo.

Supongo que el ser profesora es otro tipo de desfogue

También. Enseño desde los 19 años. Me encanta la docencia. A veces me gustaría tener más tiempo porque lo ‘pajísima’ de ser profesora es que te enfrenta a puntos de vista de otras generaciones. Y esto para mi trabajo es súper importante.

¿Recuerdas alguna anécdota dentro de las aulas?

Una vez me desmayé frente a mis alumnos, en la UPC (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas). Un chico se había operado la nariz y fue a la clase parchado, sin haberse recuperado, con sus ojos rojos, y yo trataba de no mirarlo porque su cara era muy impresionante (risas). Y yo no puedo entrar a una clínica, no puedo ver sangre. En un momento el chico me pidió que lo ayudara con un ejercicio porque era un curso de redacción, yo me acerqué por atrás para no mirarlo, y él volteó para hablarme, su rostro estaba muy cerca al mío y me mareé horrible. Luego me fui caminando y me caí.

Me enteré que cuando enseñabas en la PUCP le gritaste a una chica en una clase, y para el ciclo siguiente ella se cambió de carrera ¿Qué le dijiste?

¡Qué le habré dicho! pobre chica. Pero en la Católica me encontraba con alumnos que no leían periódicos, y a mí me da mucha cólera esa gente que no se toma en serio sus estudios. Puedo ser muy dura con alguien que se toma muy a la ligera las cosas, me molesta el desprecio que tienen algunos de su propio futuro. Yo soy de una generación que entró a la universidad, y donde al mes siguiente arrancaron los ‘paquetasos’. Vi a mucha gente con talento dejarla porque no podía pagar la boleta a la que de pronto se le aumentó un cero. Si pagabas 5 mil, al mes siguiente tenías que pagar 50 mil porque así fue la inflación. Y la universidad nacional no era una opción porque estaba Sendero Luminoso. Y que los alumnos de ahora, que saben que están sentados en una carpeta donde es un privilegio estudiar, me vengan con no tomársela en serio… ¡Por favor! Es para cachetearlos.

¿Y cuán distinto es estar frente a cámaras en tu nueva etapa laboral?

Es totalmente distinto a lo que he hecho antes, pero no es tanto la cámara como la espectacularidad. En la tele tienes control de todo, y todo es como una puesta en escena, esa es la mayor diferencia. En la radio era como estar en la sala de tu casa. De pronto se hablaba sobre un tema de historia y Raúl (Vargas) llamaba a Efraín (Trelles), que bajaba y al llegar a cabina decía “¿Qué pasa? ¿Estamos al aire?” “Sí, ven, esta es como nuestra sala, siéntate y conversa” ¡Magnífico, pues! Se extraña esa cosa tan natural que tenía la radio.

¿Quieres adelantar algo de lo que harás en televisión?

Sí, estaré un programa noticioso que durará 2 horas. Habrá manejo de información y entrevistas a distintos tipos de personajes, gente ligada a la política, a la cultura, a las artes. Yo calculo que el programa saldrá al aire a inicios del próximo año, pero tal vez es en diciembre. Sólo queda esperar.

viernes, 1 de julio de 2011

Apuesta por una utopía

Las palabras de un sacerdote italiano en la celebración de una misa a la que asistí el domingo pasado, referidas a la existencia del infierno, me hicieron reflexionar por el orden al que responde la Iglesia católica. Este cura afirmó con mucha seguridad que el infierno no existe. “¿Cómo Dios, que es tan bueno, puede mandar al infierno a una creación que fue hecha a su imagen y semejanza? ¿Cómo es posible concebir que Dios es capaz de condenar al hombre a ‘vivir’ en un lugar de sufrimiento para toda la eternidad?” No pocos levantamos la mirada de forma pensativa, seguramente dándole una relativa razón al padre. Y es que si en verdad pensamos que Dios es bueno, bondadoso, y perdona ¿Por qué no creer en los argumentos de un referente, un intermediario, un intérprete de la palabra de Dios? ¿Acaso debemos seguir el conservadurismo de la Iglesia y ser temerosos, hasta la muerte, de ir a parar al infierno tal y como ésta institución dicta?

Inmediatamente asimilada estas polémicas declaraciones, me puse a pensar en Dante y su adornado y creativo infierno. La forma de un cono volteado, dividido en nueve espacios - donde las almas son clasificadas a partir de la gravedad de los pecados cometidos en vida- que conforman este entorno imaginario, iban desapareciendo de mi cabeza uno a uno. El miedo que condicionaba mi vida, hasta entonces, de ir al infierno por algún desobedecimiento a los “Diez mandamientos”, de pronto se desvaneció.

Ahora, claro, muchos se habrán puesto a pensar, apropiándose de este sustento, que el hombre puede hacer lo que quiere en el mundo. Total, Dios perdonará todo acto en perjuicio del mismo hombre ¿no? Qué habrá pasado con Hitler y Lenin al haber estado, sus almas, siendo juzgadas ¿Fueron perdonados, entonces? El sacerdote tampoco ahondó más en el tema, seguramente entendiendo del criterio de cada uno de los presentes para descifrar lo que quiso decir y las ideas que involucran, y no contar con algún ‘mensaje subliminal’ porque a cualquiera se nos pasa. Pero sí dijo “Nosotros actuamos sin pensar, somos ingenuos.”

Saltan a relucir también los cuestionamientos relacionados al proceder de la Iglesia respecto a los sacramentos que con tanta autoridad y vehemencia impone para enderezar –dicen- la vida del hombre. ¿Bautismo? ¿Comunión? ¿Matrimonio? Si el hombre debía seguirlos para ser perdonado después de pecar ¿Qué sentido tendría aplicarlos en la vida si no hay infierno? ¿En qué abismo caeríamos al ser pecadores, si Dios no lo permitiría?

Recordé también haber leído el Fedón. En esta obra de Platón, se muestra a Sócrates minutos antes de su muerte hablando con sus discípulos y amigos de no temer a dejar de existir. Si bien se entiende que la intención del filósofo es lisonjear la práctica de filosofar –porque una vez que el alma se desprenda del cuerpo se librará de los deseos y pasiones que lo ciegan, alcanzando un estado puro y predispuesto a razonar- es rescatable y válida la posición que mantiene sobre el alma y su reciclamiento. Es decir, el alma una vez que abandona el cuerpo migrará a otro y le dará vida, y así sucesivamente hasta lograr su purificación, y finalmente, una vez listo, poder ser parte del cielo y deslizarse por doquier.

Encontramos así, dos posturas de lo que podría sucedernos una vez muertos -una mejor argumentada que la otra, claro está-: la de ser perdonados por nuestros pecados sin importar sus injerencias en vida, y la purificación del alma a través de la historia, adoptando identidades terrenales, para alcanzar el cielo. Si miramos bien, podemos valernos de cualquiera para postrarla como una guía de vida, aunque la opinión del sacerdote podría contraponerse a la de Sócrates si los que leen esto son católicos fervientes y están abiertos a esta posibilidad – lo aclaro porque también hay católicos fervientes conservadores-. De ser así, y de propagarse esta nueva concepción que implica la muerte, la Iglesia podría encontrar inestabilidad. Pero no por lo que representa, porque cumple bien su papel de hacer perdurar el nombre de Dios, sino por la adhesión de adeptos y control sobre la conciencia de las personas. Después de todo, ha sido un personaje de la ‘casa’ quien invita a reflexionar de esta manera.

Pero no estoy, en estos momentos, para criticar a la Iglesia, y más bien defiendo el control que deben ejercer ciertas instituciones sobre el desenvolvimiento del hombre. La religión me parece un buen elemento de disciplina. El padre italiano, si bien no sumó más argumentos a su visión, no quiso decir que el ser humano podría hacer lo que quería en esta vida, como matar o robar, al decir que sería perdonado por Dios.

Creo que él entiende en el buen juicio y capacidad de razonamiento de los individuos para vivir en mundo donde no se perjudiquen drásticamente –porque de todas formas seguiremos pecando y lastimaremos a otros-. Si Dios siempre nos perdonará será porque somos propensos a dejarnos invadir por deseos y pasiones eventuales que no permitan un bien común, y además porque con el pasar de los años comprenderemos qué no debemos hacer. Puede ser que falten miles de años para una permanente estabilidad de vida entre los hombres, y puede que nosotros mismos perdamos la fe, pero Dios –al parecer- esperará nuestro cambio y de ninguna manera dejará su fe a un lado por nosotros. Y cuando su hijo baje del cielo otra vez, para el llamado Apocalipsis, será para decirnos “Ya son hombres”.

domingo, 12 de junio de 2011

Para entender al consumidor chicha

La prensa sensacionalista nacional encontró sus mayores dotes y métodos de proceder en la sociedad de los años noventa. El gobierno del ex presidente Alberto Fujimori, mediante su entonces asesor Vladimiro Montesinos, desencadenó toda una cultura de (des)información dirigida hacia los predominantes sectores populares, ‘comprando’ a los dueños de los medios de comunicación y creando diarios amarillistas, condicionando así el buen desenvolvimiento de la prensa. El único objetivo era el de desviar la atención de los peruanos de la situación real del país y así poder actuar libremente, sin ningún tipo de control y críticas de parte de la población. Aquellas portadas de los diarios orientadas hacia el escándalo de la noticia, inundadas de imágenes, con un desarrollo mínimo de la información en sus páginas y carente de relevancia para la formación del ciudadano, acostumbró a todo un grupo social a este despliegue –si se puede llamar así- periodístico con su formato y contenido. Y que hasta hoy se mantiene vigente.

Pero no sería del todo correcto afirmar que de no haber incursionado el gobierno de Fujimori en el manejo de la información, no hubiera existido el desenlace del que ahora somos partícipes con la cultura chicha. La prensa sensacionalista es un fenómeno cultural que existe en todos los países de Sudamérica, y que además es propio de los territorios del capitalismo tardío. Si bien, diarios como El Chino, El Chato, El Men y La Yuca, aparecieron en época de elecciones presidenciales y municipales para desprestigiar a la oposición y favorecer al régimen, siempre con un discurso carnavalesco, no se iniciaron con esta idea de representar a un sector social como sí lo hizo, por ejemplo, el Ojo en 1968. La prensa amarilla no es un producto de la ignorancia dirigida a ignorantes, y menos aún deviene de maniobras políticas, sino de una forma de ver el mundo.

Prensa amarilla vs Prensa tradicional

La llamada prensa amarilla surge en el Perú en los años cincuenta con Última Hora, para romper con la hegemonía de la prensa tradicional. Esta última, desde sus orígenes, ha tenido como público objetivo a las personas que se deslizaban en los estratos medio/alto del país (empresarios y aristócratas). El diario El Comercio, por ejemplo, se preocupaba –y lo hace hasta ahora- por desarrollar temas como política, economía y sociedad –las llamadas “zonas duras”- y que, por supuesto, era de interés común. Sin embargo, existían factores evidentes para que muchos peruanos desistieran de su consumo: el económico, este periódico no estaba al alcance de muchos bolsillos; el analfabetismo, esta adversidad abarcaba a gran parte de los habitantes, la lectura no era de práctica constante; y las semejanzas, al estar dirigido a las élites, se mostraban realidades distintas a las del sector popular. A todo esto, había una exigencia tácita de gran parte de la población por acceder a la información periodística, acomodada a su lenguaje y cultura.

El nacimiento y posterior establecimiento de los diarios chicha se acontece porque se presentan como una alternativa de información más cercana a la realidad de un grupo social. Se ajustaban a las exigencias: Colores intensos, lenguaje amigable, textos más ‘digeribles’ de leer, temas vinculados a la vida pública e imágenes en gran cantidad. Fueron elementos que confluyeron para que los diarios sensacionalistas lograran ser informantes de este sector social, con una visión claramente subjetiva del país. Tanto Última Hora, pasando por Ojo, como El Popular (1984), supieron marcar tendencia e ir reelaborando la estructura de la prensa chicha a medida que pasaban los años.

Sería errado decir, entonces, que los diarios chicha representan a un grupo de personas ignorantes. Se ha comprobado que aquellas personas que consumen estos periódicos sólo buscan un desfogue del enfoque formal y duro de la realidad[1]. Como propio de la cultura visual, prefieren informarse por la televisión, o escuchar por radio las noticias que compete a la agenda nacional. El consumo de prensa sensacionalista se da porque ésta se introduce en otros ámbitos que los medios tradicionales no atienden, y además le dan otra mirada –más grotesca, chistosa, conmovedora, etc.- a los acontecimientos ocurridos en la sociedad. Actores como las vedettes y los futbolistas, que colman las páginas de estos diarios, son referentes de identificación: parten de realidades similares y logran sobreponerse a los obstáculos de la vida.

Este texto sólo se remite a demostrar que si existen prejuicios y etiquetas hacia los consumidores de prensa sensacionalista vinculados a la ignorancia, deberían tener un hilo conductor distinto. Hay tantos temas y formas válidas de contar una historia como las maneras de asimilarlas. En la variedad está el gusto.


[1] Según Sandro Macassi, este tipo de consumidor se aproxima a la prensa chicha, pero no la convierte en su referente informativo central. La atiende porque responde a sus necesidades de entretenimiento. En Prensa Amarilla. Lima: Centro de Investigación Asociación de Comunicadores Sociales Calandria. 2001. Pág. 45.

domingo, 29 de mayo de 2011

Debate presidencial: Keiko Fujimori - Ollanta Humala

sábado, 28 de mayo de 2011

Las 10 noticias más importantes del día

Una mirada a lo más destacado de este fin de semana:

La más importante. Final en Wembley por la Champions League. Barcelona vs Manchester United


1. Final Champions League 2011: Barcelona vs Manchester United

2. Pobladores de Puno y autoridades de Estado llegan a un primer acuerdo para terminar con el paro. Protestas se deben a concesiones mineras.

3. Elecciones presidenciales: Última encuesta realizada por IOP-PUCP: Fujimori 44.2% Humala 43.7%

4.
Policía muere tras robo a funcionaria del municipio de San Juan de Lurigancho. Delincuentes se llevaron S./220 mil.


5. Mañana es el debate presidencial entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala en hotel Marriot de Miraflores. Conozca los desvíos ante cierre de calles.

6
. Hoy empieza el Torneo Intermedio con 16 encuentros entre equipos de primera y segunda división del fútbol peruano.

7. Alberto Rodríguez es presentado en su nuevo equipo: Sporting de Lisboa.

8. Padre de Ciro Castillo mantiene esperanza de encontrar a su hijo.


9. Libia: continúan bombardeos de la OTAN.

10. Lista de los 10 mejores juegos en PC del mundo.

lunes, 9 de mayo de 2011

Perspectiva de desarrollo


Si se busca en el diccionario el significado de la palabra “desarrollo” uno podrá encontrar “crecimiento”, o explicaciones relacionadas a un ostentoso avance hacia un objetivo. Los discursos de las autoridades políticas vinculan el desarrollo con el crecimiento económico -y algo tiene que ver-, pero no se entiende bien para qué alcanzarlo. ¿Qué es lo que se busca al escoger a un candidato a la presidencia de un país? ¿Que haya un alza económica?, y eso implica ¿Salir del “subdesarrollo”?

No se debe concebir la obtención de la riqueza como un anhelo o un fin, la existencia del hombre no se sustenta en generar dinero. Empero, la psique social ha sido adiestrada para el uso constante del factor económico, ya que permite acceder a nuevos ritmos de vida, a otras realidades, a bienes materiales, y sobre todo, permite a las personas deslizarse en el mundo. Esos motivos llevan a la economía a tratarla como el motor de vida del hombre, ó, tal vez, como un propósito.

Pero, la economía sólo es un medio. Abre la posibilidad de satisfacer necesidades, pero no es lo que busca el hombre, es muy simple y limitado. El desarrollo no puede ser medido acorde a ella; pero sí a partir de la libertad que provoca.

No puede hablarse de desarrollo en un país si el hombre ve privada su libertad. Y es que las sociedades y pueblos crecen de acuerdo al tipo de vida que valoran las personas y las razones que tienen para valorarla –la cultura. Ya, Amartya Sen, –filósofo y economista indio- supo explicarlo: “el origen de la economía se encuentra en gran medida en la necesidad de estudiar la valoración de las oportunidades que tienen los individuos para vivir bien y de los factores causales que influyen en ellas”.* Pero, muy a menudo, el abuso de poder impide que se concretice esta, hasta ahora, utopía.

No se trata de eliminar o luchar contra ideologías, de hecho, el hombre necesita de éstas para poder crear orden. La libertad necesita de políticas –otro medio determinante- que admitan la convivencia plena de las personas. El individuo no puede ver intervenido su estilo de vida por terceros que buscan algún tipo de beneficio -Rousseau lo llamaría “Contrato social”-, ni estar exento de algún tipo de gobierno, ese entorno sería de anarquía, y la libertad no se ejerce en ese espacio.

El hombre ha olvidado que toda su actividad tiene injerencia en la de sus similares; él no vive solo. En realidad se habla de “subdesarrollo” de muchos países porque no presentan simetría económica con otros pocos. La tendencia es asemejarse a las llamadas potencias mundiales, pero mientras esto no se logre, todo queda en un mito del desarrollo.

Francis Fukuyama se atrevió a hablar de un “Fin de la historia” debido a que el capitalismo –tras alzarse como vencedor ante el comunismo por la caída del Muro de Berlín- era el modelo económico ideal y, que en adelante, todo país debía adoptar. Pero además, porque ya no existía otra ideología fuerte que pudiera polarizar el mundo. Por lo tanto, éste se tornaría homogéneo, sin lugar a diferencias entre sociedades. La libertad del hombre se sucedería con el traspaso del tiempo. Sin embargo, esto no ha pasado.


La economía y la política son los medios por los cuales el hombre alcanzará su libertad –hablamos de manera general. La libertad incita eficacia y generación de ideas para un convivir general; porque los individuos nacen para ayudarse. La libertad es lo que quiere el hombre.

*SEN, Amartya . Desarrollo y libertad. Plaza Edición: Barcelona. 2000

sábado, 30 de abril de 2011

!Adiós, Ernesto Sábato!

Ernesto Sábato (1911-2011)

Saber que la muerte está cerca y esperarla con la paciencia oportuna es propio de una persona que ha sabido disfrutar de la vida. Pero, tal vez, para un escritor y literato es distinto; Ernesto Sábato lo entendía así. Plasmar en palabras cada momento e instante vivido caracteriza a aquellos que no se conforman con quedarse con esa experiencia, pues comprenden que las circunstancias son fugaces, y que para eternizarlas, para adornar y precisar esas mismas, necesitan de una pluma y un papel.

A los 99 años, y alojado en la comodidad de su hogar en Santos Lugares, Argentina, Sábato dejó de existir. El escritor ya venía padeciendo de malestares crónicos, lo que auguraba un pronto desenlace como el ocurrido en esta madrugada. “Hace como 15 días tuvo una bronquitis y a la edad de él esto es terrible”, expresó su colaboradora Elvira González Fraga a radio Mitre. El día de hoy, Ernesto Sábato iba a ser homenajeado en la Feria del Libro que en estos momentos se celebra en Buenos Aires; sin embargo, su muerte no será impedimento para su realización.

El autor de “El túnel”, “Sobre héroes y tumbas” y “Abbadón el exterminador”, siempre supo conmover a sus lectores. Ganó el Premio Miguel de Cervantes en 1984,máximo galardón que se otorga a escritores de habla hispana. Su obra se caracterizaba por tener presente al individuo como tal y cómo, con el devenir del tiempo, éste iba siendo preso de sus propias ideas y creaciones. Apuntaba a la civilización tecnocrática como desintegradora del hombre, específicamente los regímenes políticos; la búsqueda de pensamientos filosóficos que puedan superar la insuficiencia racional del hombre; y a su misma persona con problemas que no podía comprender.

Precisos momentos en que Sábato entrega informe "Nunca más" a Raúl Alfonsín

Raúl Alfonsín, presidente de la Argentina entre 1983 y 1989, se valió de esta visión de Sábato para nombrarlo como director de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), tras el gobierno de facto de Jorge Videla en los setentas. En 1984, en un informe titulado “Nunca más”, el equipo de investigación de la Comisión recogió testimonios y documentó 8.960 desapariciones y la existencia de 340 centros de detención ilegal y tortura.

La literatura ha sufrido un golpe. Pero Ernesto Sábato esperaba este momento. "Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección", dijo el escritor antes de publicar su última obra en el 2004 "España en los diarios de mi vejez". Sábato sabía que para cerrar la novela de su vida, ésta necesitaba estar en palabras. Tampoco se olvidó de escribirle al equipo del que era hincha Estudiantes de La Plata, y es que a Sábato muy pocas cosas se le olvidaron.

lunes, 25 de abril de 2011

El jueves santo de ahora

La chica de lentes y polo blanco recorría la Plaza de Armas de Lima sin entender el espectáculo que se suscitaba. Era jueves santo y ella pensaba encontrar un ambiente apacible, en donde las personas mostraran cierto arrepentimiento y una actitud de reflexión. La plaza estaba inundada de gente que antes de querer entrar en la Catedral esperaba, sentada o caminando de un lado a otro, el paso del tiempo como si de un entretenimiento se tratara.

La fuente de agua ubicada en el centro de la plaza aparentaba ser un elemento estético perfecto para tomarse una foto. El correteo de los niños se veía motivado por los innumerables objetos de entretenimiento, como globos y pelotas, y también, algodones de azúcar. Las parejas aprovechaban este espacio para demostrar su afecto, mientras los vendedores de rosas los seguían hasta lograr su cometido. Muchas familias optaban por permanecer en la zona, y buscaban cualquier lugar que les pareciera un asiento improvisado ante la total ocupación de las bancas existentes en la plaza.

La joven, catequista en una iglesia cerca de su casa, miraba con asombro las actividades de los presentes que contradecían la tradición de estas fechas. La práctica del ayuno, decisión personal que debía prevalecer en semana santa, comenzaba a perder el partido ante la venta y consumo de alimentos que crecía mientras los minutos avanzaban. La llegada de más personas desde jirón de la Unión, la alameda Chabuca Granda, jirón Huallaga y jirón Junín, sólo auguraba un próspero día para los vendedores.

Pero ella, que irónicamente asistió ese día a la plaza sólo como espectadora y no como una católica dispuesta a proseguir con la costumbre de recorrer las iglesias, sabía que esto no era nuevo. Al dirigirse hacia la Catedral, cruzando la pista que rodea toda la plaza, y que presentaba un tráfico de autos por culpa de muchas personas que tomaban la misma decisión, se topó con las escaleras invadidas de gente que buscaba descansar y apreciar el accidentado paisaje. La fila que se armaba en la puerta para ingresar a la iglesia copaba gran parte de las inmediaciones; la puerta seleccionada para la salida presentaba similares características. El día parecía interminable.

Los rayos del sol iban bajando su intensidad, el ambiente se tornaba más frío, y a pocos minutos para las seis de la tarde, un artista llamaba la atención por su trabajo. La calle Santa Rosa, exactamente al frente de la Catedral, descubría a un hombre dibujando en el piso empedrado la imagen de la virgen María y el niño Jesús en sus brazos. Sus únicas herramientas eran tizas de distintos colores, en donde el rosado, para la piel de ambos personajes, y el amarillo, para el vestido de la madre, prevalecían notoriamente.

Las luces de los postes se encendieron, el reloj marcaba las seis. Sentada en la vereda, a los alrededores de la Municipalidad de Lima, y apartada del movimiento en la plaza, se dio por vencida. “Ya estoy bastante cansada de caminar y mirar a tanta gente porque me incomoda. Vámonos.” Sus palabras fueron una orden de acuerdo inmediato. “Los jueves santo no se viven así; los viernes, generalmente, sí.”, exclamaba mientras, caminando por jirón de la Unión, sus pasos se iban perdiendo entre la multitud de personas que seguían llegando a la Plaza Mayor.

jueves, 14 de abril de 2011

La otra cara de la era digital

El crecimiento de una sociedad ha dependido, siempre, del nivel de complejidad comunicativa entre personas. La relación social se va construyendo mientras el hombre logra alcanzar más nexos con sus similares. Y es que sólo de esta manera, la producción cultural surge como tal, ya que los conflictos sociales determinan la creación, el contenido y la forma de una cultura específica. No cabe duda que, la Revolución Industrial marcó un hito, para que en la actualidad, el desarrollo de la tecnología supedite el estilo de vida del hombre, teniendo como consecuencia real una atmósfera de aldea global , donde las distancias físicas se han acortado, pero donde sobre todo, la información y el conocimiento se han democratizado.

Con la globalización, las industrias culturales –que son todo tipo de empresas dependientes de algún sistema tecnológico, forjadas en el capitalismo; produciendo, distribuyendo y haciendo circular consumo de bienes y servicios; como lo hacen el cine, la radio, la televisión, Internet, etc.- han sabido calar en todo territorio. El tráfico de producciones culturales (información) sucede porque éstas tienen un valor de mercado, universalmente reconocidos, debido al valor cultural que se han ostentado al formarse. Es la demanda la que fija un precio de cambio al producto cultural, y no la mano de obra ni los procesos para obtenerlo.

Pero la innovación, actividad constante y perenne del hombre, ha causado la creación de normas y leyes que velen por ese dinamismo; la amenaza de la piratería ha obligado a hacerlo. La era la de digitalización, que ha devenido por consecuencia del uso de codificación digital (código binario) de las industrias culturales, doblegó aún más la producción y distribución de bienes y servicios, pero abrió la posibilidad de ser imitados.

La invención es una propiedad intelectual, por lo tanto, se le considera un capital cultural, y éste viene a ser el caldo de cultivo de todo el proceso cultural. El posterior pago por los derechos de autor, se generan en la reproducción de aquel capital, que al mismo tiempo, al ser una cuestión universal, originan dispositivos de cobranza y control en todos los países. El creador cobra por cada producto vendido.

La piratería, sin embargo, a pesar de corromper con ese principio legal; encuentra en las misma tecnología las herramientas para poder multiplicar esos frutos. El MP3, la fotocopiadora, la quemadora, etc., son instrumentos que pertenecen a esta era de la digitalización que tantos beneficios ha traído a las industrias culturales. Las disqueras se encuentran en una encrucijada al no poder discernir entre los productos que distribuyen, que son legales, y la legalidad de la copia, si la producción de estos aparatos tecnológicos son provechosos para el ritmo de la era.

Si bien existe el Copyright –institución internacional que regula, por medio de normas, los derechos de autoría y patrimonio. Protege la propiedad literaria y artística del sujeto- sus límites existen en su propia labor. El estricto control que despliega en todo el mundo sólo es a nivel de copias y reproducción, mas no sobre el consumo del producto. Una persona, al comprar un disco original, puede hacer una copia de éste, porque ya le pertenece. Y ni si quiera hay ilegalidad al momento de hacerlo, porque existen las quemadoras que se venden en cualquier tienda y sirven para esa finalidad.

Pero si la piratería es vista como un brote perverso de la era digital, para beneficiar a las personas que no pueden pagar por productos originales; aquella entidad que se ubica como protectora del derecho de autor, Copyright, beneficia más a los sujetos que invierten en ésta, que al mismo artista, motor y sustento de existencia del defensor de los derechos del creador.

Podemos encontrar, entonces, en la piratería, no sólo el lado oscuro de la mencionada era, sino también como un factor que puede democratizar. Es más, imitar permite la sobrevivencia del legado precedente, y eso interesa más al artista, que prefiere perdurar en la mente de sus seguidores, que al Copyright. No se pudo y no se podrá evitar el surgimiento de herramientas tecnológicas que contribuyan, inconcientemente, a la expansión de la piratería. En todo caso, que dejen de producirlas.

domingo, 10 de abril de 2011

"Porque votar es una obligación cívica"

Faltaban siete minutos para las 11 de la mañana, y la primera cuadra de la avenida Perú, en San Martín de Porres, se mostraba tranquila. La gente se dirigía al puesto de periódicos para leer algún comentario relacionado al día electoral. “Piénselo bien” titulaba Peru21; “¡A decidir hoy!” expresaba la portada del diario Correo. “Piensa y vota bien” se veía en la carátula del Trome, el más leído de Latinoamérica. El tránsito de carros parecía amigable y las personas, estando en los paraderos improvisados, esperaban a su micro para trasladarse a sus locales de votación.

El lugar de encuentro fue el colegio José Granda, ubicado en la avenida Universitaria, cerca de la cuadra 30 de la Perú, que la cruzaba. En las inmediaciones de la escuela, los autos particulares y públicos no se permitían pase. Al mismo tiempo, la vereda que daba vuelta al centro educativo se encontraba invadida por las numerosas personas que votarían, y de las incontables carretillas que transportaban alimentos de todo tipo.

El infaltable “combinado”; el pollo asado; el ceviche; raspadillas; helados, y refrescos de maracuyá y chicha morada, en su mayoría, impedía a los paladares dejarlos pasar desapercibidos. La inestable situación que se vivía en ese momento alimentaba el ambiente de expectativa que por inercia se iba creando. Algunos transeúntes, alejados del caos, se dedicaban a formar su cola o de lo contrario, advertir en la gigantografía sus mesas de votación.

Ya en el interior se podía respirar un poco de orden. Los representantes de la ONPE se encargaban de ayudar a los despistados, orientándolos hacia los pabellones designados. Los soldados, que parecían estar presentes más para asustar que para ayudar, cargaban con sus armas a todos lados, patrullando los distintos ambientes del José Granda.

Pero eran acaso, los adultos mayores los que más nos llamaron la atención. Muchos en compañía de sus hijos o nietos; y otros, solos, o de la mano de sus parejas sentimentales. Mostraban ese ímpetu y decisión por hacer valer su opinión frente a las ánforas. Qué importaba si ya tenían más de 70 años y no estaban obligados a sufragar, el vivir en gobiernos democráticos ya los habían acostumbrado a hacerlo.

“Tal vez mi voto haga ganar a mi candidato”, respondía Clara Quispe de 71 años, a la pregunta “¿Por qué vota si ya no está en la obligación de hacerlo?”. Así también, Luzmila Córdova de 75 años fue contundente, “¡Quiero votar!”. Una de las parejas con las que nos topamos nos dejaba, también, en claro, su posición, “Votamos porque queremos; votamos porque podemos”. Y si bien todas las declaraciones eran válidas, nos conmovieron las palabras de una señora en silla de ruedas que prefirió quedarse en el anonimato, “Mientras pueda moverme, cumpliré con todo lo que es mi deber cívico”, una frase en donde la experiencia debe haberle aportado el mayor valor para su construcción

El sol se hacía más fuerte, y es que ya estábamos a medio día. De pronto, la presencia de una pareja de esposos nos motivó a proseguir con nuestro propósito. El peculiar dúo nos impedía sacarles unas fotos y darnos sus nombres. Ambos iban de la mano, y no pensaban soltarse en ningún momento. Él tenía 75, ella 70; y con su actitud nos dejaban en claro que uno acompañaría al otro a su salón de sufragio. Y así fue.

“Votamos por un cambio. Veo igual al Perú que cuando era joven.”, expresaba el marido. “Cuatro años está esperando el dinero de su jubilación”, aclaraba la mujer. Y mientras se detenían un rato cerca de la puerta de salida, porque la amada quería descansar un rato; nosotros nos dimos cuenta que habíamos cumplido con nuestro objetivo. El recoger esos testimonios nos hizo entender lo importante que es preocuparse por el bien común, que el voto va más allá de una simple obligación, y que es la democracia el modelo de gobierno y de vivencia que debe existir en un país. Sobre todo en el Perú.


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sábado, 9 de abril de 2011

Milagros Leiva: “Un periodista que no lee, está muerto”

Me invitó a subir a su camioneta, con destino a la sede central de El Comercio, en el centro de Lima, tras olvidarse que la estaba esperando en la sala de recepción de Radio Programas del Perú (RPP). Milagros Leiva, periodista de ambos medios de comunicación, pudo encontrar un tiempo libre para atender a un periodista en formación. Con la mente ocupada y recargada por su agenda, sus múltiples ocupaciones periodísticas y el contexto electoral latente, Milagros parece tener el tema político a flor de piel. -El viaje en su auto lo dejó en claro. La entrevista, entonces, podría apaciguar y calmar esas revoluciones, ocuparse de revelar sus otros propósitos y objetivos. La intención de voto fue hecha a un lado.


¿Y dónde quedaron las crónicas?

(Suspiró antes de contestar) Es una pregunta bien difícil…dolorosa, sobre todo. Yo fundé “Contracorriente”, un espacio dirigido a las crónicas y las entrevistas en profundidad, en El Comercio. Pero, hubo un tiempo en que la sección cerró, y yo me fui del diario por un año para crear una revista, “Eva” se llamó, que era de la propia corporación… (Suspiró, otra vez, y guardó silencio) ¡Algún día vamos a volver a hacer crónicas!, porque creo que “Contracorriente” marcó un hito en el periodismo nacional y narrativo. Fueron muy buenas plumas las que escribieron ahí y hace falta que jóvenes escritores recuperen ese género que está tan manoseado. Pero es muy difícil. Se entiende poco a los cronistas, son personajes muy libres, necesitan mucho tiempo para cuajar su texto, y las empresas no están dispuestas a invertir. Demandan textos más rápidos, más cocinados. Pero yo estoy segura que pronto vamos a resucitar.

¿Qué pasó con aquella generación de cronistas de El Comercio? Julio Villanueva, Toño Angulo, Marco Avilés…

Yo adoro ese tiempo con la “Contra”. Fueron 8 años de intenso trabajo. Cuando se cerró la página, de lunes a sábado, fue como si mataran a un hijo mío. No entiendo las razones, hasta hoy, de porqué lo hicieron, pero las respeto. Julio se fue mucho antes de crear la “Contra”, él se fue a ver otros proyectos, y creó Etiqueta Negra. A Toño lo llamé cuando trabajaba en La República. Con él y Jimena Pinilla, que murió, creé “Contracorriente”. Contacté, también, a David Hidalgo y Miguel Ángel Cárdenas de ese mismo diario, porque me parecían buenos escritores. Gonzalo Galarza, que fue mi alumno; Javier Masías, que ahora está en “Cosas”. Marco Avilés nunca perteneció a la “Contra”, pero ayudó mucho. Los cronistas están. Siempre voy a creer que la noticia es una historia que merece ser bien contada. Lamentablemente, exige mucha libertad, y a veces eso puede “pisar cayos”.

Pareciera que ahora la forma de informar es monótona…

Sí, me parece que ahora ya no hay buena pluma, y eso lo veo con tristeza. Hay gente que escribe muy bien, no lo voy a negar. Pero creo que cuando existía “Contracorriente”, ese grupo de jóvenes referentes en Latinoamérica, porque escribíamos todos los días y éramos una apuesta editorial, creímos que sí era posible esta opción. Yo les decía que éramos como vampiros, porque podíamos reconocernos. “Lechuceros” todos. Ahora los “contreros” nos hemos dispersado.


Antes, las crónicas eran tu trabajo, ¿Ahora lo son las entrevistas?

Yo siempre he hecho crónicas y entrevistas, son y serán parte de mi vida. Creo que quien no sabe entrevistar, no sabe hacer crónicas, siempre lo he dicho. Ahora por las elecciones estoy en una coyuntura especial; no estoy desarrollando entrevistas a profundidad, como siempre lo he hecho. Pero me divierte y me entretiene. La entrevista siempre me ha hecho feliz.


Creo que hacer entrevistas te ha dado la posibilidad de tener más contacto con personajes políticos...

He recorrido muchos nichos: el cultural, el artístico, la pobreza. El periodismo político es uno más. Un periodista es importante porque hace calle, porque conversa con la gente; independientemente si sea con el presidente o un mendigo, me demanda la misma pasión y respeto. Me disgusta que digan que hacer periodismo político está por encima de otro. Me niego a creerlo.

¿Recuerdas alguna?

Recuerdo una entrevista que le hice a Belaúnde (ex presidente del Perú) que me demoró ocho horas. Él iba de un tema a otro y tenía que tener mucha paciencia. Pero fue maravilloso.

…¿Y Vargas Llosa?

Pero lo entrevisté con Raúl Vargas. A Vargas Llosa lo tengo que agarrar para mí sola, para romper su coraza, que es mi especialidad.


¿Qué debe tener en cuenta un periodista al realizar una entrevista?

Investigar. El escudo de un entrevistador es la investigación. Si tú vas a una entrevista sin saber quién es la otra persona, estás muerto, pierdes el control de la conversación, no tienes objetivos. No creo que tengas la sabiduría para enfrentar los comentarios sin saber de qué quieres hablar y con quién quieres hablar.

…¿Y al realizar una crónica?

Lo mismo. Un cronista que no se sumerge en un tema, está muerto; un periodista que no lee, está muerto. Lo he comprobado.

¿Qué tal la radio? ¿Te costó acostumbrarte a otro estilo de hacer periodismo?

No creo que una persona deba dormirse en sus supuestos laureles. Yo quería hacer algo distinto, y la radio siempre me interesó. Me chocó al inicio el hecho de que las preguntas debían ser cortas, que no hubiera tiempo para la profundización. Pero me niego a decir, a pesar de que la radio es de información inmediata, que hay diferencias con prensa escrita, radial o televisiva. Lo principal es investigar, esa es la clave. Leer hasta que te duelan los ojos.

RPP y El Comercio, dos grandes referentes del periodismo nacional ¿Cómo manejas tus tiempos?

Al inicio, mis tiempos los manejé con mucho estrés. Tenía que estar en la reunión de editores de El Comercio, luego, volar a la radio, para después regresar. El tráfico era un factor fatal. A veces llegaba tarde al diario y me estresaba mucho, no me dejaba tranquila. Ahora ya no. Estoy en el diario en las tardes. Nunca he tenido problemas con la información. Despierto escuchando el noticiero en la radio y me duermo viendo a Rosa María (Palacios).

¿Te desenchufas de las noticias en algún momento del día?

Cuando estoy de vacaciones. ¡No leo nada!. Me desconecto de todo.

¿Te sientes una mujer realizada?

¡No! Me falta mucho. Me falta escribir un libro, hacer mi película, hacer documentales, formar mi propia revista… ¡Me falta un mundo! Creo que uno nunca está realizado, el día que lo creas estarás muerto.

“Se me va el tren” un nombre muy sugerente para un blog…

Sí (risas). Al principio me pareció muy agresivo, ahora me río. Aún no me he casado, aún no tengo hijos. Por ese lado, aún no estoy realizada.

¿Cómo fue tu experiencia de hija que ahora quieres ser madre?

He sido una hija muy engreída. Mi infancia la recuerdo con mucho cariño. Cuando vine de Huancayo a Lima, me distancié de mi papá, pero creo que, junto con mi mamá, han sido buenos padres. No quiero ser mamá por creer que uno debe tener un hijo, o porque alguien te tiene que acompañar; no por esos bastones tontos y pensamientos retrógrados. Me parece injusto para con los hijos. Ellos no son ni bastones, ni bancos, ni aseguradoras de pensiones. Simplemente quiero serlo porque lo siento adentro, si no lo fui antes fue porque no me sentía responsable. Ahora creo estar preparada para educar a un hijo.

¿El no ser madre es un sacrificio por ser buena periodista?

No lo sé. Mi mamá me dijo lo mismo, que como me había dedicado a mi trabajo no he podido tener un hijo. Pero cada uno tiene sus coyunturas. Conozco a buenas periodistas que son mamás. Simplemente no se dio. No es porque sacrifiqué o prioricé algo. Yo no haría esas categorías de “mujer exitosa, mujer soltera”.

¿La paciencia debe ser una virtud de una mujer antes de ser madre y siéndola?

Creo que más que la paciencia, la tolerancia debe ser la principal virtud de una persona que quiere tener un hijo. Lo primero que tienes que aceptar es que tu hijo no será como tú quieras que sea, y yo espero tener la suficiente tolerancia para aceptar las diferencias con mi hijo o hija. Y es que soy amante de la libertad.


“Entrevistar a Obama, estar en la final de un mundial de fútbol, escribir un libro”… “¿Aprender a cocinar?” ¿No es parte de ser madre?

¿Por qué? Alguien me podrá ayudar o, tal vez, mi marido. Gran cocinera no soy. Detesto los olores de la cebolla, odio las sopas, y si me dices que si me das a elegir entre cocinar o leer una novela, entonces leeré una novela, lo lamento. Prefiero hacer otras cosas. No soy de las que me despierto a alistar la mesa para poder desayunar. Antes me sentía culpable por no saber cocinar, pero ya no. Cada uno es como es. Mi hijo se podrá burlar de mí por no saber hacerlo, pero podrá decir que le leía cuentos.

¿Hay algo inmediato que quieras realizar?

Quiero hacer un programa de televisión, de entrevistas. En eso estoy.