viernes, 1 de julio de 2011

Apuesta por una utopía

Las palabras de un sacerdote italiano en la celebración de una misa a la que asistí el domingo pasado, referidas a la existencia del infierno, me hicieron reflexionar por el orden al que responde la Iglesia católica. Este cura afirmó con mucha seguridad que el infierno no existe. “¿Cómo Dios, que es tan bueno, puede mandar al infierno a una creación que fue hecha a su imagen y semejanza? ¿Cómo es posible concebir que Dios es capaz de condenar al hombre a ‘vivir’ en un lugar de sufrimiento para toda la eternidad?” No pocos levantamos la mirada de forma pensativa, seguramente dándole una relativa razón al padre. Y es que si en verdad pensamos que Dios es bueno, bondadoso, y perdona ¿Por qué no creer en los argumentos de un referente, un intermediario, un intérprete de la palabra de Dios? ¿Acaso debemos seguir el conservadurismo de la Iglesia y ser temerosos, hasta la muerte, de ir a parar al infierno tal y como ésta institución dicta?

Inmediatamente asimilada estas polémicas declaraciones, me puse a pensar en Dante y su adornado y creativo infierno. La forma de un cono volteado, dividido en nueve espacios - donde las almas son clasificadas a partir de la gravedad de los pecados cometidos en vida- que conforman este entorno imaginario, iban desapareciendo de mi cabeza uno a uno. El miedo que condicionaba mi vida, hasta entonces, de ir al infierno por algún desobedecimiento a los “Diez mandamientos”, de pronto se desvaneció.

Ahora, claro, muchos se habrán puesto a pensar, apropiándose de este sustento, que el hombre puede hacer lo que quiere en el mundo. Total, Dios perdonará todo acto en perjuicio del mismo hombre ¿no? Qué habrá pasado con Hitler y Lenin al haber estado, sus almas, siendo juzgadas ¿Fueron perdonados, entonces? El sacerdote tampoco ahondó más en el tema, seguramente entendiendo del criterio de cada uno de los presentes para descifrar lo que quiso decir y las ideas que involucran, y no contar con algún ‘mensaje subliminal’ porque a cualquiera se nos pasa. Pero sí dijo “Nosotros actuamos sin pensar, somos ingenuos.”

Saltan a relucir también los cuestionamientos relacionados al proceder de la Iglesia respecto a los sacramentos que con tanta autoridad y vehemencia impone para enderezar –dicen- la vida del hombre. ¿Bautismo? ¿Comunión? ¿Matrimonio? Si el hombre debía seguirlos para ser perdonado después de pecar ¿Qué sentido tendría aplicarlos en la vida si no hay infierno? ¿En qué abismo caeríamos al ser pecadores, si Dios no lo permitiría?

Recordé también haber leído el Fedón. En esta obra de Platón, se muestra a Sócrates minutos antes de su muerte hablando con sus discípulos y amigos de no temer a dejar de existir. Si bien se entiende que la intención del filósofo es lisonjear la práctica de filosofar –porque una vez que el alma se desprenda del cuerpo se librará de los deseos y pasiones que lo ciegan, alcanzando un estado puro y predispuesto a razonar- es rescatable y válida la posición que mantiene sobre el alma y su reciclamiento. Es decir, el alma una vez que abandona el cuerpo migrará a otro y le dará vida, y así sucesivamente hasta lograr su purificación, y finalmente, una vez listo, poder ser parte del cielo y deslizarse por doquier.

Encontramos así, dos posturas de lo que podría sucedernos una vez muertos -una mejor argumentada que la otra, claro está-: la de ser perdonados por nuestros pecados sin importar sus injerencias en vida, y la purificación del alma a través de la historia, adoptando identidades terrenales, para alcanzar el cielo. Si miramos bien, podemos valernos de cualquiera para postrarla como una guía de vida, aunque la opinión del sacerdote podría contraponerse a la de Sócrates si los que leen esto son católicos fervientes y están abiertos a esta posibilidad – lo aclaro porque también hay católicos fervientes conservadores-. De ser así, y de propagarse esta nueva concepción que implica la muerte, la Iglesia podría encontrar inestabilidad. Pero no por lo que representa, porque cumple bien su papel de hacer perdurar el nombre de Dios, sino por la adhesión de adeptos y control sobre la conciencia de las personas. Después de todo, ha sido un personaje de la ‘casa’ quien invita a reflexionar de esta manera.

Pero no estoy, en estos momentos, para criticar a la Iglesia, y más bien defiendo el control que deben ejercer ciertas instituciones sobre el desenvolvimiento del hombre. La religión me parece un buen elemento de disciplina. El padre italiano, si bien no sumó más argumentos a su visión, no quiso decir que el ser humano podría hacer lo que quería en esta vida, como matar o robar, al decir que sería perdonado por Dios.

Creo que él entiende en el buen juicio y capacidad de razonamiento de los individuos para vivir en mundo donde no se perjudiquen drásticamente –porque de todas formas seguiremos pecando y lastimaremos a otros-. Si Dios siempre nos perdonará será porque somos propensos a dejarnos invadir por deseos y pasiones eventuales que no permitan un bien común, y además porque con el pasar de los años comprenderemos qué no debemos hacer. Puede ser que falten miles de años para una permanente estabilidad de vida entre los hombres, y puede que nosotros mismos perdamos la fe, pero Dios –al parecer- esperará nuestro cambio y de ninguna manera dejará su fe a un lado por nosotros. Y cuando su hijo baje del cielo otra vez, para el llamado Apocalipsis, será para decirnos “Ya son hombres”.

domingo, 12 de junio de 2011

Para entender al consumidor chicha

La prensa sensacionalista nacional encontró sus mayores dotes y métodos de proceder en la sociedad de los años noventa. El gobierno del ex presidente Alberto Fujimori, mediante su entonces asesor Vladimiro Montesinos, desencadenó toda una cultura de (des)información dirigida hacia los predominantes sectores populares, ‘comprando’ a los dueños de los medios de comunicación y creando diarios amarillistas, condicionando así el buen desenvolvimiento de la prensa. El único objetivo era el de desviar la atención de los peruanos de la situación real del país y así poder actuar libremente, sin ningún tipo de control y críticas de parte de la población. Aquellas portadas de los diarios orientadas hacia el escándalo de la noticia, inundadas de imágenes, con un desarrollo mínimo de la información en sus páginas y carente de relevancia para la formación del ciudadano, acostumbró a todo un grupo social a este despliegue –si se puede llamar así- periodístico con su formato y contenido. Y que hasta hoy se mantiene vigente.

Pero no sería del todo correcto afirmar que de no haber incursionado el gobierno de Fujimori en el manejo de la información, no hubiera existido el desenlace del que ahora somos partícipes con la cultura chicha. La prensa sensacionalista es un fenómeno cultural que existe en todos los países de Sudamérica, y que además es propio de los territorios del capitalismo tardío. Si bien, diarios como El Chino, El Chato, El Men y La Yuca, aparecieron en época de elecciones presidenciales y municipales para desprestigiar a la oposición y favorecer al régimen, siempre con un discurso carnavalesco, no se iniciaron con esta idea de representar a un sector social como sí lo hizo, por ejemplo, el Ojo en 1968. La prensa amarilla no es un producto de la ignorancia dirigida a ignorantes, y menos aún deviene de maniobras políticas, sino de una forma de ver el mundo.

Prensa amarilla vs Prensa tradicional

La llamada prensa amarilla surge en el Perú en los años cincuenta con Última Hora, para romper con la hegemonía de la prensa tradicional. Esta última, desde sus orígenes, ha tenido como público objetivo a las personas que se deslizaban en los estratos medio/alto del país (empresarios y aristócratas). El diario El Comercio, por ejemplo, se preocupaba –y lo hace hasta ahora- por desarrollar temas como política, economía y sociedad –las llamadas “zonas duras”- y que, por supuesto, era de interés común. Sin embargo, existían factores evidentes para que muchos peruanos desistieran de su consumo: el económico, este periódico no estaba al alcance de muchos bolsillos; el analfabetismo, esta adversidad abarcaba a gran parte de los habitantes, la lectura no era de práctica constante; y las semejanzas, al estar dirigido a las élites, se mostraban realidades distintas a las del sector popular. A todo esto, había una exigencia tácita de gran parte de la población por acceder a la información periodística, acomodada a su lenguaje y cultura.

El nacimiento y posterior establecimiento de los diarios chicha se acontece porque se presentan como una alternativa de información más cercana a la realidad de un grupo social. Se ajustaban a las exigencias: Colores intensos, lenguaje amigable, textos más ‘digeribles’ de leer, temas vinculados a la vida pública e imágenes en gran cantidad. Fueron elementos que confluyeron para que los diarios sensacionalistas lograran ser informantes de este sector social, con una visión claramente subjetiva del país. Tanto Última Hora, pasando por Ojo, como El Popular (1984), supieron marcar tendencia e ir reelaborando la estructura de la prensa chicha a medida que pasaban los años.

Sería errado decir, entonces, que los diarios chicha representan a un grupo de personas ignorantes. Se ha comprobado que aquellas personas que consumen estos periódicos sólo buscan un desfogue del enfoque formal y duro de la realidad[1]. Como propio de la cultura visual, prefieren informarse por la televisión, o escuchar por radio las noticias que compete a la agenda nacional. El consumo de prensa sensacionalista se da porque ésta se introduce en otros ámbitos que los medios tradicionales no atienden, y además le dan otra mirada –más grotesca, chistosa, conmovedora, etc.- a los acontecimientos ocurridos en la sociedad. Actores como las vedettes y los futbolistas, que colman las páginas de estos diarios, son referentes de identificación: parten de realidades similares y logran sobreponerse a los obstáculos de la vida.

Este texto sólo se remite a demostrar que si existen prejuicios y etiquetas hacia los consumidores de prensa sensacionalista vinculados a la ignorancia, deberían tener un hilo conductor distinto. Hay tantos temas y formas válidas de contar una historia como las maneras de asimilarlas. En la variedad está el gusto.


[1] Según Sandro Macassi, este tipo de consumidor se aproxima a la prensa chicha, pero no la convierte en su referente informativo central. La atiende porque responde a sus necesidades de entretenimiento. En Prensa Amarilla. Lima: Centro de Investigación Asociación de Comunicadores Sociales Calandria. 2001. Pág. 45.

domingo, 29 de mayo de 2011

Debate presidencial: Keiko Fujimori - Ollanta Humala

sábado, 28 de mayo de 2011

Las 10 noticias más importantes del día

Una mirada a lo más destacado de este fin de semana:

La más importante. Final en Wembley por la Champions League. Barcelona vs Manchester United


1. Final Champions League 2011: Barcelona vs Manchester United

2. Pobladores de Puno y autoridades de Estado llegan a un primer acuerdo para terminar con el paro. Protestas se deben a concesiones mineras.

3. Elecciones presidenciales: Última encuesta realizada por IOP-PUCP: Fujimori 44.2% Humala 43.7%

4.
Policía muere tras robo a funcionaria del municipio de San Juan de Lurigancho. Delincuentes se llevaron S./220 mil.


5. Mañana es el debate presidencial entre Keiko Fujimori y Ollanta Humala en hotel Marriot de Miraflores. Conozca los desvíos ante cierre de calles.

6
. Hoy empieza el Torneo Intermedio con 16 encuentros entre equipos de primera y segunda división del fútbol peruano.

7. Alberto Rodríguez es presentado en su nuevo equipo: Sporting de Lisboa.

8. Padre de Ciro Castillo mantiene esperanza de encontrar a su hijo.


9. Libia: continúan bombardeos de la OTAN.

10. Lista de los 10 mejores juegos en PC del mundo.

lunes, 9 de mayo de 2011

Perspectiva de desarrollo


Si se busca en el diccionario el significado de la palabra “desarrollo” uno podrá encontrar “crecimiento”, o explicaciones relacionadas a un ostentoso avance hacia un objetivo. Los discursos de las autoridades políticas vinculan el desarrollo con el crecimiento económico -y algo tiene que ver-, pero no se entiende bien para qué alcanzarlo. ¿Qué es lo que se busca al escoger a un candidato a la presidencia de un país? ¿Que haya un alza económica?, y eso implica ¿Salir del “subdesarrollo”?

No se debe concebir la obtención de la riqueza como un anhelo o un fin, la existencia del hombre no se sustenta en generar dinero. Empero, la psique social ha sido adiestrada para el uso constante del factor económico, ya que permite acceder a nuevos ritmos de vida, a otras realidades, a bienes materiales, y sobre todo, permite a las personas deslizarse en el mundo. Esos motivos llevan a la economía a tratarla como el motor de vida del hombre, ó, tal vez, como un propósito.

Pero, la economía sólo es un medio. Abre la posibilidad de satisfacer necesidades, pero no es lo que busca el hombre, es muy simple y limitado. El desarrollo no puede ser medido acorde a ella; pero sí a partir de la libertad que provoca.

No puede hablarse de desarrollo en un país si el hombre ve privada su libertad. Y es que las sociedades y pueblos crecen de acuerdo al tipo de vida que valoran las personas y las razones que tienen para valorarla –la cultura. Ya, Amartya Sen, –filósofo y economista indio- supo explicarlo: “el origen de la economía se encuentra en gran medida en la necesidad de estudiar la valoración de las oportunidades que tienen los individuos para vivir bien y de los factores causales que influyen en ellas”.* Pero, muy a menudo, el abuso de poder impide que se concretice esta, hasta ahora, utopía.

No se trata de eliminar o luchar contra ideologías, de hecho, el hombre necesita de éstas para poder crear orden. La libertad necesita de políticas –otro medio determinante- que admitan la convivencia plena de las personas. El individuo no puede ver intervenido su estilo de vida por terceros que buscan algún tipo de beneficio -Rousseau lo llamaría “Contrato social”-, ni estar exento de algún tipo de gobierno, ese entorno sería de anarquía, y la libertad no se ejerce en ese espacio.

El hombre ha olvidado que toda su actividad tiene injerencia en la de sus similares; él no vive solo. En realidad se habla de “subdesarrollo” de muchos países porque no presentan simetría económica con otros pocos. La tendencia es asemejarse a las llamadas potencias mundiales, pero mientras esto no se logre, todo queda en un mito del desarrollo.

Francis Fukuyama se atrevió a hablar de un “Fin de la historia” debido a que el capitalismo –tras alzarse como vencedor ante el comunismo por la caída del Muro de Berlín- era el modelo económico ideal y, que en adelante, todo país debía adoptar. Pero además, porque ya no existía otra ideología fuerte que pudiera polarizar el mundo. Por lo tanto, éste se tornaría homogéneo, sin lugar a diferencias entre sociedades. La libertad del hombre se sucedería con el traspaso del tiempo. Sin embargo, esto no ha pasado.


La economía y la política son los medios por los cuales el hombre alcanzará su libertad –hablamos de manera general. La libertad incita eficacia y generación de ideas para un convivir general; porque los individuos nacen para ayudarse. La libertad es lo que quiere el hombre.

*SEN, Amartya . Desarrollo y libertad. Plaza Edición: Barcelona. 2000

sábado, 30 de abril de 2011

!Adiós, Ernesto Sábato!

Ernesto Sábato (1911-2011)

Saber que la muerte está cerca y esperarla con la paciencia oportuna es propio de una persona que ha sabido disfrutar de la vida. Pero, tal vez, para un escritor y literato es distinto; Ernesto Sábato lo entendía así. Plasmar en palabras cada momento e instante vivido caracteriza a aquellos que no se conforman con quedarse con esa experiencia, pues comprenden que las circunstancias son fugaces, y que para eternizarlas, para adornar y precisar esas mismas, necesitan de una pluma y un papel.

A los 99 años, y alojado en la comodidad de su hogar en Santos Lugares, Argentina, Sábato dejó de existir. El escritor ya venía padeciendo de malestares crónicos, lo que auguraba un pronto desenlace como el ocurrido en esta madrugada. “Hace como 15 días tuvo una bronquitis y a la edad de él esto es terrible”, expresó su colaboradora Elvira González Fraga a radio Mitre. El día de hoy, Ernesto Sábato iba a ser homenajeado en la Feria del Libro que en estos momentos se celebra en Buenos Aires; sin embargo, su muerte no será impedimento para su realización.

El autor de “El túnel”, “Sobre héroes y tumbas” y “Abbadón el exterminador”, siempre supo conmover a sus lectores. Ganó el Premio Miguel de Cervantes en 1984,máximo galardón que se otorga a escritores de habla hispana. Su obra se caracterizaba por tener presente al individuo como tal y cómo, con el devenir del tiempo, éste iba siendo preso de sus propias ideas y creaciones. Apuntaba a la civilización tecnocrática como desintegradora del hombre, específicamente los regímenes políticos; la búsqueda de pensamientos filosóficos que puedan superar la insuficiencia racional del hombre; y a su misma persona con problemas que no podía comprender.

Precisos momentos en que Sábato entrega informe "Nunca más" a Raúl Alfonsín

Raúl Alfonsín, presidente de la Argentina entre 1983 y 1989, se valió de esta visión de Sábato para nombrarlo como director de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), tras el gobierno de facto de Jorge Videla en los setentas. En 1984, en un informe titulado “Nunca más”, el equipo de investigación de la Comisión recogió testimonios y documentó 8.960 desapariciones y la existencia de 340 centros de detención ilegal y tortura.

La literatura ha sufrido un golpe. Pero Ernesto Sábato esperaba este momento. "Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección", dijo el escritor antes de publicar su última obra en el 2004 "España en los diarios de mi vejez". Sábato sabía que para cerrar la novela de su vida, ésta necesitaba estar en palabras. Tampoco se olvidó de escribirle al equipo del que era hincha Estudiantes de La Plata, y es que a Sábato muy pocas cosas se le olvidaron.

lunes, 25 de abril de 2011

El jueves santo de ahora

La chica de lentes y polo blanco recorría la Plaza de Armas de Lima sin entender el espectáculo que se suscitaba. Era jueves santo y ella pensaba encontrar un ambiente apacible, en donde las personas mostraran cierto arrepentimiento y una actitud de reflexión. La plaza estaba inundada de gente que antes de querer entrar en la Catedral esperaba, sentada o caminando de un lado a otro, el paso del tiempo como si de un entretenimiento se tratara.

La fuente de agua ubicada en el centro de la plaza aparentaba ser un elemento estético perfecto para tomarse una foto. El correteo de los niños se veía motivado por los innumerables objetos de entretenimiento, como globos y pelotas, y también, algodones de azúcar. Las parejas aprovechaban este espacio para demostrar su afecto, mientras los vendedores de rosas los seguían hasta lograr su cometido. Muchas familias optaban por permanecer en la zona, y buscaban cualquier lugar que les pareciera un asiento improvisado ante la total ocupación de las bancas existentes en la plaza.

La joven, catequista en una iglesia cerca de su casa, miraba con asombro las actividades de los presentes que contradecían la tradición de estas fechas. La práctica del ayuno, decisión personal que debía prevalecer en semana santa, comenzaba a perder el partido ante la venta y consumo de alimentos que crecía mientras los minutos avanzaban. La llegada de más personas desde jirón de la Unión, la alameda Chabuca Granda, jirón Huallaga y jirón Junín, sólo auguraba un próspero día para los vendedores.

Pero ella, que irónicamente asistió ese día a la plaza sólo como espectadora y no como una católica dispuesta a proseguir con la costumbre de recorrer las iglesias, sabía que esto no era nuevo. Al dirigirse hacia la Catedral, cruzando la pista que rodea toda la plaza, y que presentaba un tráfico de autos por culpa de muchas personas que tomaban la misma decisión, se topó con las escaleras invadidas de gente que buscaba descansar y apreciar el accidentado paisaje. La fila que se armaba en la puerta para ingresar a la iglesia copaba gran parte de las inmediaciones; la puerta seleccionada para la salida presentaba similares características. El día parecía interminable.

Los rayos del sol iban bajando su intensidad, el ambiente se tornaba más frío, y a pocos minutos para las seis de la tarde, un artista llamaba la atención por su trabajo. La calle Santa Rosa, exactamente al frente de la Catedral, descubría a un hombre dibujando en el piso empedrado la imagen de la virgen María y el niño Jesús en sus brazos. Sus únicas herramientas eran tizas de distintos colores, en donde el rosado, para la piel de ambos personajes, y el amarillo, para el vestido de la madre, prevalecían notoriamente.

Las luces de los postes se encendieron, el reloj marcaba las seis. Sentada en la vereda, a los alrededores de la Municipalidad de Lima, y apartada del movimiento en la plaza, se dio por vencida. “Ya estoy bastante cansada de caminar y mirar a tanta gente porque me incomoda. Vámonos.” Sus palabras fueron una orden de acuerdo inmediato. “Los jueves santo no se viven así; los viernes, generalmente, sí.”, exclamaba mientras, caminando por jirón de la Unión, sus pasos se iban perdiendo entre la multitud de personas que seguían llegando a la Plaza Mayor.