miércoles, 27 de marzo de 2013

Propuesta de diario

Público objetivo:

- Público: Joven "emprendedor", universitario, entre 18 y 25 años.

- Localización: Los Olivos, San Martín de Porres, San Juan de Lurigancho.

- Perfil: 
  • Estudiante con recursos económicos
  • En búsqueda de sociabilizar 
  • Utiliza smartphone, iPad
  • Nativo digital 
Características del diario:

- Nombre del medio: La diaria

- Oportunidad: Poca competencia

- Fortaleza: 
  • Calidad en la redacción y presentación de la noticia.
  • Temas propios

- Debilidad: 
  • Recursos tecnológicos
  • Publicidad
-Amenazas: Revistas, diarios universitarios

¿Cómo debería ser el diario?

Ser un periódico de formato tabloide, de lectura rápida y atractivo para los lectores. Con novedades sobre el mundo digital (aplicaciones para celulares, tendencias tecnológicas, temas comentados en las redes sociales), uso de lenguaje 2.0 y preocupado en la calidad de contenidos.

Contenido del diario:

- Páginas: 22 páginas (máximo 24)

- Secciones: 
  • Actualidad (Noticias locales)
  • Cómo emprender tu propia empresa
  • Tecnología
  • Deportes
  • Actividades culturales en la semana (exposiciones, conciertos, talleres, etc)
  • Entrevistas

Fotos/infografías: Prioridad en la cultura visual. Uso de fotos e infografías en cada edición.

- Editorial/Columnas de opinión: Columnas de opinión esporádicas para explicar fenómenos sociales o hechos trascendentes en el Perú y el Mundo.



lunes, 25 de marzo de 2013

De lo tradicional a lo digital: un proceso en proceso

En diciembre de 2012, el mundo recibió una impactante noticia que puso a temblar, aún más, el piso de subsistencia de los medios impresos: la octogenaria revista Newsweek anunciaba el cierre de su edición en papel para volcarse de lleno a su versión digital. ¿El motivo? El bajo nivel de lectores y la caída de ingresos por publicidad. Una razón suficiente para revivir los temores que rondan en las redacciones acerca de una inevitable desaparición del papel.

"Última Edición Impresa". Así presentó la revista norteamericana su última portada en la versión física. 

Pero un hecho así no debería perjudicar al periodismo. Históricamente esta profesión ha mutado y se ha perfeccionado de la mano con el avance tecnológico. A pesar de ello, el espacio virtual se ha mostrado como un corcel indomable para los medios, que en su erróneo intento de dominarlo, al imponer sus tradicionales formatos para informar, vienen perdiendo una batalla sin precedentes. Hace rato éstos dejaron de ser las únicas fuentes de información confiables para los usuarios.

En una exhibición de cómo mejorar el flujo de información, aprovechando las herramientas digitales en su más básico uso, Webperiodismo en un ecosistema líquido compila la visión y recomendaciones de especialistas abocados al trabajo en Web 2.0. Precisamente, este ebook apunta a advertir a los editores de medios la atención que merece tener este espacio. Nuevo, temido, revolucionario.

Como bien explica Alejandro Rost (@alerost), doctor en periodismo y comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, los medios aún desconocen de herramientas multimedia para enriquecer un texto noticioso. Es así que el típico formato que un usuario suele encontrar al ingresar a una nota es el de foto-texto (y video). Los impresos se encuentran todavía en una etapa de transición al entorno digital, pero puede decirse que fueron los primeros en preocuparse por ingresar. La radio, y más aún, la televisión, lo hicieron de forma tardía. 


Sin hipertextualidad. Medios como RPP no usan links para vincular noticias relacionadas, práctica que especialistas consideran como propio de un medio anticuado.

El intercambio de información en tiempo real es vital para que una website se mantenga activa. El uso del hipervínculo es fundamental para adaptarse a las nuevas capacidades expresivas que demanda el mundo virtual, como señala Matías Manna (@matiasmanna), especialista en comunicación digital, lo que permite a un medio tener comunicación más interactiva con los usuarios.

En Perú algunas webs de medios tradicionales se han desentendido de esta última idea. Dominios como larepublica.pe, rpp.com.pe y diariocorreo.pe, carecen del lenguaje Web 2.0, limitándose a colocar textos y fotos -más un video- tal como lo hacen en sus versiones impresas.

Finalmente, ante este tipo de desatenciones, es el periodismo el que sale más perjudicado. Si bien se tiene la idea de un paso del periodismo tradicional al digital, la práctica no ha variado mucho. El uso de herramientas digitales es mínima y la explotación de nuevas maneras de presentar una información es casi nula.

Existen medios como La Nación de Argentina, que siendo un diario impreso, ha optado por reconocer el poder que le ofrece la web, al punto de aplicar los instrumentos para su práctica en periodismo de datos en su blog Nación Data.

A causa de que los mismo medios no terminan por explorar los recursos que ese espacio gratuito llamado Internet ofrece, por no decir regala, el Webperiodismo no termina de despegar.

lunes, 23 de julio de 2012

Un nuevo género musical entre nosotros: la balada andina

Por Natalia León Salazar.
Estudiante de periodismo
UARM
  Public Ar

viernes, 16 de marzo de 2012

Porque todos conocemos a un Paco Yunque


El primer reportaje que escribí en mi vida fue para el curso Técnicas en Periodismo que llevaba en la universidad en 2011, que dictaba el profesor, periodista y amigo Mario Munive.

El bullying en los colegios de Lima fue el tópico que el apasionado Mario nos recomendó a mí y a Lucero que tratemos en ese último trabajo del ciclo -que reemplazaba a un típico examen final-, después de haber realizado crónicas, entrevistas y notas informativas.

Yo nunca había experimentado esa sensación de rechazo, ese hostigamiento, de parte de mis compañeros cuando me sentaba en las carpetas de mi salón. Pero Paco, sí, y a pesar de ser un personaje que el poeta César Vallejo había inventado, no nació de la nada.


A puño y letra -a modo de protesta, tal vez, y no sólo como anécdota- Vallejo creó la historia de Paco Yunque teniendo como insumo el bullying que la Lima de los años 30 y 40 sufría en las escuelas ubicadas en la capital, y que hasta esta fecha impera en las mismas, pero que se ha extendido por el país.

A continuación el reportaje, sin antes decir: ¡Feliz 120 años de César Vallejo!

Bullying

domingo, 23 de octubre de 2011

Patricia del Río: “El periodismo es un trabajo absolutamente apasionante y absolutamente absorbente”


Antes de ir a comprar adornos navideños a Mesa Redonda con su hijo Adriano de 3 años, Patricia del Río se dio un tiempo para hablar con un estudiante de periodismo sobre su realidad laboral, su pasado en Radio Programas del Perú (RPP), su movimiento en Twitter, y de su trabajo en televisión, y no hablo del de leer un telepromter como lo hace todas las noches, de lunes a viernes, por canal 9, sino del programa que tendrá en señal de cable en los próximos meses. Lingüista y también profesora, respondió a mis inquietudes.


¿Tan apasionante es el periodismo que personas de otras profesiones se involucran en él? Álvarez Rodrich, Rosa María Palacios, Raúl Tola...

Es una muy buena pregunta. Sí, y supongo que para mí que he estudiado lingüística es más apasionante aún porque la lingüística es la base de las comunicaciones, el lenguaje es la herramienta número uno del ser humano para enfrentarse al mundo. Y creo que el periodismo es la puesta en práctica de eso mismo de manera profesional. Es un trabajo absolutamente apasionante y absolutamente absorbente.

Pero en tu caso ¿Por qué decidiste sumergirte en el periodismo?

Estudiar comunicaciones siempre fue una opción, pero en mi época la Universidad Católica no tenía esa carrera, y a la Universidad de Lima yo no iba a entrar porque era como un cliché que las chicas ingresaran a estudiar comunicaciones ahí, esa facultad parecía más una pasarela de modas. Creo que yo no lo decidí. Yo me encontré con el periodismo, me vi haciéndolo y me gustó.

Y parece que es lo tuyo. Escribes en Perú21, estuviste en RPP, ahora estás en ATV…

Pero también podrías decir lo mismo de la lingüística, que también era lo mío porque me iba bien. Y en general las cosas que he hecho en mi vida las hice con mucho entusiasmo. Creo que debemos saber sobre las cosas en las que tenemos talento. Jamás en mi vida se me hubiera ocurrido estudiar ingeniería, soy una bestia en matemáticas ¡Hubiera sido la peor ingeniera del mundo! Cada uno tiene que ser consciente de su campo de interés. Pero más allá de eso, encuentres o no el trabajo de tu vida, tienes que ponerle ganas.

Entonces, estar en Somos (la revista fue su primer centro de trabajo en el periodismo) fue un reto…

Yo todo lo tomé con vocación de aprendizaje, con la misma seriedad en la nota que me tocara. Estando en RPP recordé la variedad de temas que toqué en Somos y que me sirvieron mucho, porque en la radio, que es este espacio impredecible donde tratas temas en los que no te has preparado, me di cuenta de la cantidad de cosas raras que sabía por haber hecho periodismo de revista (risas). Creo que tenía condiciones para ser periodista porque era lingüista, y porque tenía condiciones para realizar una carrera de letras.

¿Por qué decidiste tu salida de RPP después de 5 años de estar laborando en ese medio?

Soy una persona que cree que si uno no se mueve no cambia. Los cambios pueden ser positivos, y a veces no, pero son necesarios. Yo cada cinco años cambio de trabajo, y siempre es por la misma razón, nunca me he ido peleada de ningún lado. Siempre ha habido alguien que me ha ofrecido una oportunidad que para mí representa un reto, RPP ya no me retaba, y la televisión era un pendiente.

Pero anteriormente ya te habían propuesto trabajar en televisión

Sí, pero en ese momento estaba en pleno proceso de aprendizaje en RPP, aún no había cubierto ninguna campaña presidencial ni electoral. Recuerdo que ni bien entré a la radio, a los cuatro meses, me llegaron ofertas para hacer televisión, algunas insólitas como dirigir programas de entretenimiento y espectáculos ¡cojudeces! También me ofrecieron trabajar en noticieros, como lo estoy haciendo ahora. Pero yo en RPP entrevistaba, en una semana, a más personas que alguien que trabaja en televisión podría hacer, probablemente en un año o en toda su vida. Y eso era un privilegio que no me lo iba a perder.

Tu estancia en RPP coincide también con el ingreso y salida de Milagros Leiva. Justo dos referentes de la radio se van…

Sí (risas), creo que la coincidencia se da por un tema generacional. Para sentarte en la silla de RPP tienes que tener determinado aplomo y recorrido, determinada edad, y Milagros y yo habíamos demostrado solvencia al hacer nuestras entrevistas. Curiosamente el puesto que yo ocupé en Ampliación de noticias, que fue mi puerta de entrada a la radio, lo iba a tomar Milagros, ella era la primera opción. Pero no quería desvincularse de El Comercio. Fue una casualidad absoluta que nos hayamos ido al mismo tiempo, pero salimos por razones muy distintas.

Tener una columna de opinión te trae conflictos ¿Qué pasó con el que tuviste con Rocío Silva?

Creo que el tema de ‘Mocha’ García Naranjo ha sacado mucha roncha. Esa semana me peleé con medio Facebook. Los peruanos en general no sabemos discrepar sin picarnos, ese es el primero punto. Las personas tienden a juzgarte cuando tus ideas no les gustan. Lo sucedido con Rocío…creo que a veces uno se ofusca más de la cuenta. A veces uno dice una cosa y el otro se ofende y contesta otra peor…Es parte de la chamba.

Para determinados casos, personas que pueden seguir una misma línea de opinión se desentienden. Tú y Rocío dicen ser ‘caviares’, pero discreparon frente al caso García Naranjo.

Yo hubiera opinado igual sobre otro ministro de cualquier otro gobierno, y ahí está mi coherencia frente a mi postura ideológica, política o como quieras llamarla. Yo no voy a amoldar mi opinión al gobierno de turno por más que éste, en términos teóricos, me guste más que los anteriores. Me da risa porque la gente me exige objetividad cuando escribo mi columna, me dicen que me creo dueña de la verdad, pero de lo único que soy dueña es de mi opinión.

Y a propósito de la gente ¿Cómo es tu tráfico en Twitter?

Twitter es como el juego ‘callejón oscuro’, entras y todo el mundo te pega (risas). Facebook es una fiesta a la que vas invitado con tarjeta, porque sabes quiénes van a estar; Twitter es como una discoteca, se te acerca quien sea. A raíz del artículo que escribí sobre el acoso sexual contesto menos a los usuarios. Fue cuando recibí esta especie de bullying. Me deprimió mucho que el ‘apanado’ venga por un tema de género, porque en el Perú estamos demasiado lejos de donde deberíamos estar en tópicos como ese.

Felizmente, cuando eso sucede, tienes a un hombrecito aquí que te distrae para bien.

Y no sólo me distrae para bien, mi hijo me obliga darle a las cosas su verdadera dimensión. Ese sábado, por ejemplo, que publiqué el artículo sobre el acoso sexual, me cargué de esa onda tan negativa de la gente por Twitter que, Adriano, al verme mal, cogió mi celular y le tiró un vaso con chicha. Fue su manera de decir ¡Basta! Y desde entonces dije que nunca más dejaría que vuelva a pasar eso porque tengo un hijo que criar, que se merece a una mamá tranquila y en buen estado de ánimo.

Supongo que el ser profesora es otro tipo de desfogue

También. Enseño desde los 19 años. Me encanta la docencia. A veces me gustaría tener más tiempo porque lo ‘pajísima’ de ser profesora es que te enfrenta a puntos de vista de otras generaciones. Y esto para mi trabajo es súper importante.

¿Recuerdas alguna anécdota dentro de las aulas?

Una vez me desmayé frente a mis alumnos, en la UPC (Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas). Un chico se había operado la nariz y fue a la clase parchado, sin haberse recuperado, con sus ojos rojos, y yo trataba de no mirarlo porque su cara era muy impresionante (risas). Y yo no puedo entrar a una clínica, no puedo ver sangre. En un momento el chico me pidió que lo ayudara con un ejercicio porque era un curso de redacción, yo me acerqué por atrás para no mirarlo, y él volteó para hablarme, su rostro estaba muy cerca al mío y me mareé horrible. Luego me fui caminando y me caí.

Me enteré que cuando enseñabas en la PUCP le gritaste a una chica en una clase, y para el ciclo siguiente ella se cambió de carrera ¿Qué le dijiste?

¡Qué le habré dicho! pobre chica. Pero en la Católica me encontraba con alumnos que no leían periódicos, y a mí me da mucha cólera esa gente que no se toma en serio sus estudios. Puedo ser muy dura con alguien que se toma muy a la ligera las cosas, me molesta el desprecio que tienen algunos de su propio futuro. Yo soy de una generación que entró a la universidad, y donde al mes siguiente arrancaron los ‘paquetasos’. Vi a mucha gente con talento dejarla porque no podía pagar la boleta a la que de pronto se le aumentó un cero. Si pagabas 5 mil, al mes siguiente tenías que pagar 50 mil porque así fue la inflación. Y la universidad nacional no era una opción porque estaba Sendero Luminoso. Y que los alumnos de ahora, que saben que están sentados en una carpeta donde es un privilegio estudiar, me vengan con no tomársela en serio… ¡Por favor! Es para cachetearlos.

¿Y cuán distinto es estar frente a cámaras en tu nueva etapa laboral?

Es totalmente distinto a lo que he hecho antes, pero no es tanto la cámara como la espectacularidad. En la tele tienes control de todo, y todo es como una puesta en escena, esa es la mayor diferencia. En la radio era como estar en la sala de tu casa. De pronto se hablaba sobre un tema de historia y Raúl (Vargas) llamaba a Efraín (Trelles), que bajaba y al llegar a cabina decía “¿Qué pasa? ¿Estamos al aire?” “Sí, ven, esta es como nuestra sala, siéntate y conversa” ¡Magnífico, pues! Se extraña esa cosa tan natural que tenía la radio.

¿Quieres adelantar algo de lo que harás en televisión?

Sí, estaré un programa noticioso que durará 2 horas. Habrá manejo de información y entrevistas a distintos tipos de personajes, gente ligada a la política, a la cultura, a las artes. Yo calculo que el programa saldrá al aire a inicios del próximo año, pero tal vez es en diciembre. Sólo queda esperar.

viernes, 1 de julio de 2011

Apuesta por una utopía

Las palabras de un sacerdote italiano en la celebración de una misa a la que asistí el domingo pasado, referidas a la existencia del infierno, me hicieron reflexionar por el orden al que responde la Iglesia católica. Este cura afirmó con mucha seguridad que el infierno no existe. “¿Cómo Dios, que es tan bueno, puede mandar al infierno a una creación que fue hecha a su imagen y semejanza? ¿Cómo es posible concebir que Dios es capaz de condenar al hombre a ‘vivir’ en un lugar de sufrimiento para toda la eternidad?” No pocos levantamos la mirada de forma pensativa, seguramente dándole una relativa razón al padre. Y es que si en verdad pensamos que Dios es bueno, bondadoso, y perdona ¿Por qué no creer en los argumentos de un referente, un intermediario, un intérprete de la palabra de Dios? ¿Acaso debemos seguir el conservadurismo de la Iglesia y ser temerosos, hasta la muerte, de ir a parar al infierno tal y como ésta institución dicta?

Inmediatamente asimilada estas polémicas declaraciones, me puse a pensar en Dante y su adornado y creativo infierno. La forma de un cono volteado, dividido en nueve espacios - donde las almas son clasificadas a partir de la gravedad de los pecados cometidos en vida- que conforman este entorno imaginario, iban desapareciendo de mi cabeza uno a uno. El miedo que condicionaba mi vida, hasta entonces, de ir al infierno por algún desobedecimiento a los “Diez mandamientos”, de pronto se desvaneció.

Ahora, claro, muchos se habrán puesto a pensar, apropiándose de este sustento, que el hombre puede hacer lo que quiere en el mundo. Total, Dios perdonará todo acto en perjuicio del mismo hombre ¿no? Qué habrá pasado con Hitler y Lenin al haber estado, sus almas, siendo juzgadas ¿Fueron perdonados, entonces? El sacerdote tampoco ahondó más en el tema, seguramente entendiendo del criterio de cada uno de los presentes para descifrar lo que quiso decir y las ideas que involucran, y no contar con algún ‘mensaje subliminal’ porque a cualquiera se nos pasa. Pero sí dijo “Nosotros actuamos sin pensar, somos ingenuos.”

Saltan a relucir también los cuestionamientos relacionados al proceder de la Iglesia respecto a los sacramentos que con tanta autoridad y vehemencia impone para enderezar –dicen- la vida del hombre. ¿Bautismo? ¿Comunión? ¿Matrimonio? Si el hombre debía seguirlos para ser perdonado después de pecar ¿Qué sentido tendría aplicarlos en la vida si no hay infierno? ¿En qué abismo caeríamos al ser pecadores, si Dios no lo permitiría?

Recordé también haber leído el Fedón. En esta obra de Platón, se muestra a Sócrates minutos antes de su muerte hablando con sus discípulos y amigos de no temer a dejar de existir. Si bien se entiende que la intención del filósofo es lisonjear la práctica de filosofar –porque una vez que el alma se desprenda del cuerpo se librará de los deseos y pasiones que lo ciegan, alcanzando un estado puro y predispuesto a razonar- es rescatable y válida la posición que mantiene sobre el alma y su reciclamiento. Es decir, el alma una vez que abandona el cuerpo migrará a otro y le dará vida, y así sucesivamente hasta lograr su purificación, y finalmente, una vez listo, poder ser parte del cielo y deslizarse por doquier.

Encontramos así, dos posturas de lo que podría sucedernos una vez muertos -una mejor argumentada que la otra, claro está-: la de ser perdonados por nuestros pecados sin importar sus injerencias en vida, y la purificación del alma a través de la historia, adoptando identidades terrenales, para alcanzar el cielo. Si miramos bien, podemos valernos de cualquiera para postrarla como una guía de vida, aunque la opinión del sacerdote podría contraponerse a la de Sócrates si los que leen esto son católicos fervientes y están abiertos a esta posibilidad – lo aclaro porque también hay católicos fervientes conservadores-. De ser así, y de propagarse esta nueva concepción que implica la muerte, la Iglesia podría encontrar inestabilidad. Pero no por lo que representa, porque cumple bien su papel de hacer perdurar el nombre de Dios, sino por la adhesión de adeptos y control sobre la conciencia de las personas. Después de todo, ha sido un personaje de la ‘casa’ quien invita a reflexionar de esta manera.

Pero no estoy, en estos momentos, para criticar a la Iglesia, y más bien defiendo el control que deben ejercer ciertas instituciones sobre el desenvolvimiento del hombre. La religión me parece un buen elemento de disciplina. El padre italiano, si bien no sumó más argumentos a su visión, no quiso decir que el ser humano podría hacer lo que quería en esta vida, como matar o robar, al decir que sería perdonado por Dios.

Creo que él entiende en el buen juicio y capacidad de razonamiento de los individuos para vivir en mundo donde no se perjudiquen drásticamente –porque de todas formas seguiremos pecando y lastimaremos a otros-. Si Dios siempre nos perdonará será porque somos propensos a dejarnos invadir por deseos y pasiones eventuales que no permitan un bien común, y además porque con el pasar de los años comprenderemos qué no debemos hacer. Puede ser que falten miles de años para una permanente estabilidad de vida entre los hombres, y puede que nosotros mismos perdamos la fe, pero Dios –al parecer- esperará nuestro cambio y de ninguna manera dejará su fe a un lado por nosotros. Y cuando su hijo baje del cielo otra vez, para el llamado Apocalipsis, será para decirnos “Ya son hombres”.

domingo, 12 de junio de 2011

Para entender al consumidor chicha

La prensa sensacionalista nacional encontró sus mayores dotes y métodos de proceder en la sociedad de los años noventa. El gobierno del ex presidente Alberto Fujimori, mediante su entonces asesor Vladimiro Montesinos, desencadenó toda una cultura de (des)información dirigida hacia los predominantes sectores populares, ‘comprando’ a los dueños de los medios de comunicación y creando diarios amarillistas, condicionando así el buen desenvolvimiento de la prensa. El único objetivo era el de desviar la atención de los peruanos de la situación real del país y así poder actuar libremente, sin ningún tipo de control y críticas de parte de la población. Aquellas portadas de los diarios orientadas hacia el escándalo de la noticia, inundadas de imágenes, con un desarrollo mínimo de la información en sus páginas y carente de relevancia para la formación del ciudadano, acostumbró a todo un grupo social a este despliegue –si se puede llamar así- periodístico con su formato y contenido. Y que hasta hoy se mantiene vigente.

Pero no sería del todo correcto afirmar que de no haber incursionado el gobierno de Fujimori en el manejo de la información, no hubiera existido el desenlace del que ahora somos partícipes con la cultura chicha. La prensa sensacionalista es un fenómeno cultural que existe en todos los países de Sudamérica, y que además es propio de los territorios del capitalismo tardío. Si bien, diarios como El Chino, El Chato, El Men y La Yuca, aparecieron en época de elecciones presidenciales y municipales para desprestigiar a la oposición y favorecer al régimen, siempre con un discurso carnavalesco, no se iniciaron con esta idea de representar a un sector social como sí lo hizo, por ejemplo, el Ojo en 1968. La prensa amarilla no es un producto de la ignorancia dirigida a ignorantes, y menos aún deviene de maniobras políticas, sino de una forma de ver el mundo.

Prensa amarilla vs Prensa tradicional

La llamada prensa amarilla surge en el Perú en los años cincuenta con Última Hora, para romper con la hegemonía de la prensa tradicional. Esta última, desde sus orígenes, ha tenido como público objetivo a las personas que se deslizaban en los estratos medio/alto del país (empresarios y aristócratas). El diario El Comercio, por ejemplo, se preocupaba –y lo hace hasta ahora- por desarrollar temas como política, economía y sociedad –las llamadas “zonas duras”- y que, por supuesto, era de interés común. Sin embargo, existían factores evidentes para que muchos peruanos desistieran de su consumo: el económico, este periódico no estaba al alcance de muchos bolsillos; el analfabetismo, esta adversidad abarcaba a gran parte de los habitantes, la lectura no era de práctica constante; y las semejanzas, al estar dirigido a las élites, se mostraban realidades distintas a las del sector popular. A todo esto, había una exigencia tácita de gran parte de la población por acceder a la información periodística, acomodada a su lenguaje y cultura.

El nacimiento y posterior establecimiento de los diarios chicha se acontece porque se presentan como una alternativa de información más cercana a la realidad de un grupo social. Se ajustaban a las exigencias: Colores intensos, lenguaje amigable, textos más ‘digeribles’ de leer, temas vinculados a la vida pública e imágenes en gran cantidad. Fueron elementos que confluyeron para que los diarios sensacionalistas lograran ser informantes de este sector social, con una visión claramente subjetiva del país. Tanto Última Hora, pasando por Ojo, como El Popular (1984), supieron marcar tendencia e ir reelaborando la estructura de la prensa chicha a medida que pasaban los años.

Sería errado decir, entonces, que los diarios chicha representan a un grupo de personas ignorantes. Se ha comprobado que aquellas personas que consumen estos periódicos sólo buscan un desfogue del enfoque formal y duro de la realidad[1]. Como propio de la cultura visual, prefieren informarse por la televisión, o escuchar por radio las noticias que compete a la agenda nacional. El consumo de prensa sensacionalista se da porque ésta se introduce en otros ámbitos que los medios tradicionales no atienden, y además le dan otra mirada –más grotesca, chistosa, conmovedora, etc.- a los acontecimientos ocurridos en la sociedad. Actores como las vedettes y los futbolistas, que colman las páginas de estos diarios, son referentes de identificación: parten de realidades similares y logran sobreponerse a los obstáculos de la vida.

Este texto sólo se remite a demostrar que si existen prejuicios y etiquetas hacia los consumidores de prensa sensacionalista vinculados a la ignorancia, deberían tener un hilo conductor distinto. Hay tantos temas y formas válidas de contar una historia como las maneras de asimilarlas. En la variedad está el gusto.


[1] Según Sandro Macassi, este tipo de consumidor se aproxima a la prensa chicha, pero no la convierte en su referente informativo central. La atiende porque responde a sus necesidades de entretenimiento. En Prensa Amarilla. Lima: Centro de Investigación Asociación de Comunicadores Sociales Calandria. 2001. Pág. 45.